Francia exhibió en el año 2017 un PBI de 2.291.705 millones de euros* (nota: a precios de mercado de 2010), cifra que la posiciona hoy en día como la sexta mayor economía del planeta (según el FMI y el Banco Mundial). Si se visualiza el PBI per cápita, entonces la posición en el ranking mundial es un tanto más reducida, ubicándose en el puesto 39.
El desempeño de la economía francesa a lo largo de los últimos 10 años, al igual que la mayoría de los países del mundo, y en especial a aquellos pertenecientes a la Zona Euro, ha estado signado por una fuerte reducción de la producción en el año 2009, momentos después de estallada la crisis financiera con origen en Estados Unidos. Desde aquel momento el país emprendería el camino de la recuperación económica para, en el año 2010, retornar a los valores exhibidos en 2008. Desde aquel momento incrementa año a año la dimensión de su producción a un ritmo moderado.
Fuente: elaboración propia en base a datos de Eurostat (a precios de mercado)
Dentro del bloque de la Unión Europea, Francia se ubica en el tercer lugar en orden de importancia por detrás de Alemania y Reino Unido. Si se analiza el peso que representa la economía francesa respecto al total del producto bruto de la Unión Europea, puede apreciarse que el valor se ubica en torno al 15%. En los últimos 10 años puede notarse que la cuota de participación de la economía francesa en respecto del total ha emprendido una tendencia de reducción progresiva, cediendo terreno frente a otras economías. Esto se debe a que la tasa de crecimiento agregada de Francia ha sido inferior a la del promedio de la UE.
Fuente: elaboración propia en base a datos de Eurostat.
En cuanto a la composición de la economía francesa, puede decirse que esta exhibe una estructura que está concentrada en un puñado de rubros. En un primer orden de importancia se encuentran los servicios de comercialización de retail, de transporte, de acomodación y actividades de servicio de comida con un 16,3% del total. En un segundo orden se posicionan el sector industrial y el sector inmobiliario con valores del 13 y 12% respectivamente. En un tercer lugar, y acumulando con los sectores previamente citados más del 50%, se encuentran los rubros de salud y actividades de trabajo social, la administración pública y defensa nacional y las actividades profesionales, científicas y técnicas, con valores del 9, 7 y 7% respectivamente.
Fuente: elaboración propia en base a datos de Eurostat.
La evolución en el tiempo permite reconocer un deterioro del sector industrial quién desde el año 2000 comienza a perder peso para ceder terreno frente a los sectores inmobiliarios, de administración de pública y de defensa, profesionales y científicos, y de seguridad social. Desde el año 2008, dicha se asienta la dinámica de cambio entre sectores manteniéndose relativamente inalteradas las proporciones.
Fuente: elaboración propia en base a datos de Eurostat.
Al igual que el conjunto de países que conforman la UE, la economía francesa exhibió una tendencia creciente en el nivel de paro desde iniciada la crisis en 2008 hasta el año 2015, momento donde comienza a disminuir gradualmente. Dicha recuperación, sin embargo, se ha manifestado con una potencia muy por debajo de la registrada para el promedio de la UE.
Fuente: elaboración propia en base a datos de Eurostat.
Si se observa la composición de los parados, puede decirse que existe un mayor aunque leve perjuicio sobre la población masculina.
Fuente: elaboración propia en base a datos de Eurostat.
Respecto a los rangos etarios, puede apreciarse que aquellos más afectados son los jóvenes. Los menores de 25 años registraron en 2017 un nivel de paro del 22,3%, siendo del 9,5% para la población adulta de entre 25 y 74 años.
Fuente: elaboración propia en base a datos de Eurostat.
Más allá de la crisis económica que por lo general tiende a incrementar la tasa de población activa, esta se ha mantenido casi invariante a lo largo de los últimos años. Si se compara dicho indicador con el observado para el conjunto de los países de la UE, puede reconocerse que el de Francia es más elevado. Más aún si se da cuenta de la reducción a la que estuvo sujeta la UE desde el año 2012, donde cada vez más gente se retiró del mercado de trabajo.
Fuente: elaboración propia en base a datos del Banco Mundial (https://datos.bancomundial.org/indicador/SL.TLF.CACT.ZS).
Francia se posiciona al día de la fecha en el octavo lugar en el ranking de países europeos en cuanto al nivel de salarios promedio, con un valor de 2157 euros netos mensuales. Si se tienen en cuenta los salarios mínimos, entonces la situación del país es aún mejor en términos relativos, ocupando el sexto lugar de Europa y con un valor de 1149 euros.
Fuente: elaboración propia en base a datos de Eurostat.
La evolución de los salarios a lo largo de los últimos años expone un crecimiento sostenido con tan solo momentos aislados de estancamiento. Es así que en los últimos años el salario promedio acumuló un crecimiento del 12%, mientras que el salario mínimo un crecimiento del 8,1%.
Fuente: elaboración propia en base a datos de Eurostat.
Un dato a tener en cuenta es que Francia constituye hoy en día el cuarto país con mayor carga tributaria sobre el salario, sobre el cuál se termina aplicando un impuesto del 48%. Un 21% es deducido sobre la renta del empleado mientras que el 27% restante debe ser aportado por el empleador en concepto de seguridad social. (fuente OCDE año 2016).
Desde la adopción del Euro, Francia ha resignado a la posibilidad de poseer una propia y única moneda. De esta manera, la política monetaria y cambiaria está supeditada a la administración del Banco Central Europeo, ente que nuclea a cada una de las economías integradas. Bajo el consenso de los países miembro, dicho organismo ha adoptado desde 1998 un régimen de tipo de cambio flexible permitiendo la libre flotación del Euro respecto al resto de las monedas del mundo. El modo de intervención del Banco Central Europeo se da mediante la fijación de diferentes tasas de interés objetivo más que mediante la manipulación de la propia moneda.
Si se compara la evolución en los últimos 10 años de la cotización del euro frente al dólar, moneda de mayor peso en el mundo, puede notarse una tendencia de depreciación sostenida de la moneda con una mayor pronunciación desde el año 2015, momento en que Estados Unidos comienza a adoptar una política monetaria contractiva resultando en la revaluación de su moneda.
Fuente: elaboración propia en base a datos de Statista (https://es.statista.com/estadisticas/606660/media-anual-de-la-tasa-de-cambio-de-euro-a-dolar-estadounidense/).
Los últimos 10 años dan cuenta del déficit sostenido asociado a los balances públicos de la economía francesa que se manifiesta por encima del promedio de la Unión Europea. Al igual que el desempeño de otras variables ya tratadas, la causa de los saldos negativos se asocia al contexto de crisis y a la necesidad de reactivar la economía desde el año 2008 mediante el incremento de los gastos públicos. Esta situación presenta fuertes fricciones dentro del contexto de integración europea, ya que los valores observados sobrepasan con creces el límite del 3% postulado por las autoridades. Recién en el año 2017 Francia logra incorporarse dentro de las bandas de flotación previstas.
Este escenario no deja de ser contradictorio ya que, como puede observarse, el promedio de déficit para el conjunto de los países que conforman la UE ha superado dicho límite durante tantos años.
Fuente: elaboración propia en base a datos de Eurostat.
A lo largo de los últimos 10 años Francia ha exhibido diversos valores en cuanto a la entrada de inversión extranjera directa. Durante el año 2017 si bien la inversión extranjera directa disminuyó a nivel global, los flujos entrantes en Francia se incrementaron un 77% pasando de 28.000 millones a 50.000 millones de dólares. En este sentido, el país ocupó en aquel año el noveno lugar en el ranking de receptores de inversión extranjera directa.
Fuente: elaboración propia en base a datos de “theglobaleconomy” (https://es.theglobaleconomy.com/France/Foreign_Direct_Investment/)
El principal país inversor es Luxemburgo, quien concentra el 19% de las IED. En un segundo orden se encuentran Países Bajos, Suiza, Reino Unido, Estados Unidos y Alemania con valores de 12%, 12%, 11%, 11% y 10% respectivamente.
Los principales sectores de inversión son la construcción y las finanzas y seguros con valores del 36% y el 23% del total. En un segundo orden se reconocen el sector inmobiliario y el comercio y mantenimiento con valores del 17% y 12%.
En cuanto a la posición de Francia como país emisor de recursos, puede observarse que el país invierte en el extranjero una suma de recursos que se equipara al 28% de su PBI (año 2017).