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Chile Geografía Económica

-       Geografía Económica

-       Población

-       Relieve físico

-       Vegetación

 

La República de Chile se sitúa en el margen suroccidental de América del Sur, entre los 17º 30' y 56º 30' de latitud sur.

Sus territorios comprenden parte del continente americano, Oceanía y la Antártica. La superficie es en conjunto 2.006.096,3 de Km2, sin contar el mar territorial y las 200 millas de mar patrimonial o Zona Económica Exclusiva. Limita al Norte con Perú, al este con Bolivia y Argentina, al sur con el Polo Sur (Territorio Chileno Antártico) y al oeste con el Océano Pacifico, el cual baña sus costas en una extensión de más de 8.000 Km.

Este apartado tiene por objetivo dar la dimensión y el tipo de mercado del país. Los datos básicos a mostrar son los siguientes:

 

 

 

Población (en millones)

Datos demográficos (tasas de natalidad, mortalidad, pirámide de edades, tasa de alfabetización, densidad, concentración de la población, etc.).

Superficie (en Km2).

 

 

Relieve físico (límites, orografía, hidrografía, costas, etc.).

La República de Chile, ubicada al sur del continente americano, presenta una geografía muy particular, donde es posible encontrar un relieve conformado por cuatro unidades -planicies litorales, Cordillera de la Costa, Depresión Intermedia y Cordillera de los Andes-, que estructuran las características fisiográficas de las zonas del país.

 Las planicies litorales se localizan entre el Océano Pacífico por el oeste y la cordillera de la Costa por el este, entre el límite norte del país hasta la isla de Chiloé al sur. Son elevadas, muy estrechas y cortadas por acantilados en el norte; anchas en el norte chico e interrumpidas por acantilados en la Zona Central y muy anchas al sur del país.

La Cordillera de la Costa se inicia al norte del país -sur de Arica-. Forma una cadena montañosa alta y continua en el norte, confundiéndose con encadenamientos transversales; en la Zona Central es longitudinal y comienza a declinar en altitud; al sur del Biobío vuelve a aumentar levemente sus cimas, e incluso recibe el nombre de Cordillera de Nahuelbuta. A medida que va avanzando en latitud, comienza a perder su homogeneidad como unidad orográfica, desmembrándose, hasta que finalmente se hunde en los canales australes.

La Depresión Intermedia se extiende entre la Cordillera de la Costa por el oeste y la Cordillera de los Andes por el este desde el extremo norte hasta el seno de Reloncaví. Es árida en el norte y más fértil en el área austral. Su extensión como rasgo continuo facilita el asentamiento de gran parte de la población nacional.

A lo largo de todo el país se presenta la Cordillera de los Andes, principal forma del relieve chileno. Sus características cambian según el área observada: en el norte dominan las depresiones de los salares, donde se presenta la cumbre más alta del país: el Nevado Ojos del Salado, con 6.893 metros de altura. La proyección como rasgo permanente la perfila incluso en el territorio antártico, donde se conoce como Antartandes.

Las características climáticas de Chile se relacionan con algunos factores que determinan sus rasgos fundamentales. Entre estos factores se pueden citar: la gran extensión en términos de latitud, la presencia de las cadenas montañosas de la Costa y de los Andes, la existencia de la corriente fría de Humboldt, la presencia del Anticiclón del Pacífico y del Frente Polar. Todo ello le confiere marcadas diferencias en las características climáticas, las que varían de norte a sur, y según la altitud.

Es así como en el norte del país existen condiciones xéricas, es decir, carencia de lluvias, la cual puede llegar a ser absoluta en determinados puntos. Esta falta de precipitaciones es explicada por la presencia del Anticiclón del Pacífico, que impide el ingreso de masas de aire húmedas que provienen del océano; por la corriente fría de Humboldt, y por la gran elevación de la Cordillera de Los Andes.

En esta región natural existe una amplia presencia de los climas secos, los que se caracterizan por la baja cantidad de precipitaciones durante todo el año, así como las altas temperaturas e insolación diaria. Esta condición sólo es alterada por la influencia de un fenómeno estacional, conocido "invierno boliviano", que consiste en el ingreso de masas de aire húmedas provenientes de la vertiente oriental de la Cordillera de los Andes, lo que genera lluvias en el altiplano. En el "Norte Chico" comienzan a variar estas características aun cuando el clima presenta una denominación de semiárido, apelativo originado en sus rasgos transicionales.

La Zona Central de Chile se identifica con los climas de tipo templado. En esta parte del territorio, las condiciones climáticas se presentan más moderadas, combinando un monto considerable de precipitaciones con una mayor amplitud de distribución de las mismas. Las lluvias tienden a concentrarse en los meses de invierno fundamentalmente. Las estaciones del año se encuentran más marcadas y diferenciadas. Las temperaturas son más bajas que en la región norte del país.

En el centro sur de Chile se inicia una transición hacia los climas más fríos y lluviosos, en donde la influencia de las bajas presiones provenientes del polo provocan altos montos de precipitaciones, los que en algunos sectores de barlovento pueden alcanzar sobre 5.000 mm, como en el caso de las islas y canales australes.

También presentes en Chile se encuentran los climas polar de altura y polar verdadero, en los cuales las condiciones de frío son intensas, lo que provoca acumulación de grandes masas de hielo en las cimas más altas, así como precipitaciones de tipo nival, fenómenos que van descendiendo en altitud a medida que se avanza hacia el sur, los cuales se proyectan en el Territorio Chileno Antártico.

 


 

Vegetación

La vida vegetal de Chile se encuentra fuertemente condicionada por las características climáticas en mayor medida, así como por otros factores como la edafología, o la exposición a la influencia del sol, entre otros.

De esta manera se puede apreciar una amplia variedad de ecosistemas presentes en el territorio nacional que permiten explicar la distribución de la flora, las cuales se pueden sintetizar en cinco grandes divisiones:

1.- Ecosistemas de tipo xeromórficos: Relacionados con ambientes donde existe escasez o déficit de precipitaciones, o escasa presencia de humedad. Se extienden desde el límite norte de Chile, hasta aproximadamente los 30º ó 31º de latitud sur. Especies representativas de esta división son las cactáceas como el Trichosereus Atacamensis, o la especie arbórea más característica, como lo es el tamarugo (Prosopis Tamarugo).

En la sección más austral de este dominio se produce un fenómeno esporádico de carácter primaveral, llamado "desierto florido", en el cual luego de un período de latencia, y producto de aportes de humedad mayor, se activan las semillas dispersas en la tierra árida, para en pocas horas desarrollar sus flores, generar nuevas semillas y marchitar. Especies representativas de esta clasificación son: Calandrinia Discolor (pata de guanaco), Cristaria Glaucophylla (malvilla), entre otras.

2.- Ecosistemas de carácter templado mesomórfico: Se desarrollan entre los 31º y los 37º de latitud sur (cuenca del Bíobío). Entendida como una zona de transición o ecotono entre los caracteres xeromórficos del norte e hidromórficos del sur, esta región presenta una amplia presencia de arbustos espinosos, y hojas especialmente acondicionadas para evitar la pérdida de humedad a través de transpiración. Dentro de esta macrorregión biogeográfica, la distribución de las precipitaciones va en aumento de norte a sur, por lo que se presentan fenómenos y formaciones vegetales distintas. Dentro del paisaje típico de este ecosistema, se desarrolla el denominado bosque esclerófilo, vegetación de tipo mediterráneo que ha sido intensamente deteriorada principalmente por la intervención humana.

Especies representativas de esta clasificación son: Acacia Caven (espino) en sectores de estepa; Quillaja Saponaria (quillay), Litrahea Cáustica (litre), Peumus Boldus (boldo) y Cryptocaria Alba (peumo) entre los representantes del bosque esclerófilo.

3.- Ecosistemas de carácter templado higromórfico: Esta zona se localiza entre los 37º y los 43º de latitud sur. Sus características son diversas, aunque todas responden a un patrón común que es la abundancia de humedad. La presencia de precipitaciones distribuidas durante todo el año permite que se genere un paisaje siempre verde, donde las especies arbóreas poseen follaje perenne.

La amplia distribución de especies posee su punto más importante en dos rasgos que permiten la caracterización de este dominio: el bosque de araucarias y la selva valdiviana.

El bosque de araucarias se extiende entre los 37º 40` sur y los 42º 30` sur. Monumento natural chileno, la araucaria es endémica de Chile y Argentina, y se desarrolla principalmente en suelos de origen volcánico, principalmente sobre los mil metros de altitud, siendo su principal exigencia la presencia de humedad.

La selva valdiviana es una importante asociación vegetal que comprende al bosque ombrófilo (asociado a elevados montos de precipitación) que se extiende por la zona costera de la X Región de Chile. Entre sus principales exponentes se encuentran especies arbóreas como los Nothofagus, y el imponente árbol gigante Fitzroya Cupressoides (alerce).

4.- Ecosistema de carácter subantártico patagónico: Este dominio se extiende a partir de los 43º hacia el sur. Es un ecosistema de características heterogéneas, debido principalmente a que alberga una diferencia según se localicen a uno u otro lado de la cordillera.

5.- Ecosistemas de carácter andino: Asociado principalmente al sistema montañoso de los Andes, es posible de localizar a lo largo de casi todo el país, aunque su presencia e importancia relativa va cambiando de norte a sur. Resulta difícil establecer una altitud promedio para su localización, aunque se puede señalar que entre el límite norte y los 33º sur se sitúa por sobre los 3.000 metros sobre el nivel del mar, en tanto que a los 52º sur se fluctúa entre los 400 y 700 metros sobre el nivel del mar.

La sequedad atmosférica y las bajas temperaturas permanentes a través de todo el año, así como las oscilaciones diarias de temperatura, son los factores preponderantes. En general se asocia con especies vegetales rastreras o acojinadas, con espinas o achaparradas, adaptadas para resistir las exigentes condiciones climáticas.

Existen según la latitud distintos tipos de especies características. Por ejemplo en la Zona Norte de Chile, en el altiplano, las más importantes son la llareta (Laeretia sp.y Azzorella Compacta), la paja brava (Festuca Orthopylla). En la Zona Central del país, se presenta la hierba blanca (Chuquiraga Oppositifolia), el pichi (Fabiana Imbricata), el pingo-pingo (Ephedra Andina).

La hidrografía chilena presenta características singulares según la región natural que se estudie. Estas condiciones se relacionan principalmente con factores como clima y relieve, los cuales influyen en aspectos como régimen y caudal.

De acuerdo con las características del escurrimiento superficial en el país, se puede señalar que existen tres situaciones distintas según el destino de las aguas.

Áreas arreicas: Localizadas en la zona norte de nuestro país, se asocian con cuencas que carecen de cursos de agua superficiales, o bien son esporádicos. En este caso, los drenes son absorbidos por las grandes extensiones desérticas.

Áreas endorreicas: también localizadas en la sección septentrional de Chile, preferentemente entre la primera y segunda región, en este tipo territorios la característica fundamental es la permanencia del escurrimiento al interior de la cuenca, sin tener la posibilidad de llegar al mar. Se trata de escurrimientos esporádicos que en vez de salir de la cuenca, se almacenan en un receptáculo central, tal como un salar o una laguna. Ejemplos de hoyas relacionadas con esta condición son el lago Chungará y el salar de Atacama.

Áreas exorreicas: asociadas con el tipo de drenaje más difundido en nuestro país, se presenta en gran parte del territorio nacional. En este caso, las cuencas reciben los aportes de las precipitaciones, evacuando las aguas hacia el mar. Existen muchos ejemplos de cuencas asociadas con estas condiciones, como el río Loa, el río Maipo, el río Maule, y el río Palena.

A pesar de lo anterior, en muchos casos, esta clasificación no resulta suficiente para caracterizar la hidrografía nacional. También resulta apropiado describir la conducta de los caudales según el tipo de régimen de alimentación.

En el norte grande (I y II regiones), donde imperan condiciones de sequedad absoluta, con fuertes oscilaciones térmicas diarias, las lluvias altiplánicas determinan la variabilidad en la conducta de los caudales, es decir, su régimen es pluvial. Tan difíciles son las condiciones para los sistemas fluviales que sólo existe un dren que escurre durante todo el año: el río Loa.

En el norte chico (III y IV regiones), las precipitaciones irregulares unidas a las condiciones semiáridas del clima provocan un tipo de alimentación fluvial mixto, en el cual existe un influjo de las precipitaciones sólidas caídas en la cordillera, en unión con las lluvias que caen durante el transcurso del año. En esta región natural existen abundantes acuíferos, o reservas subterráneas de agua que permiten la subsistencia de la agricultura, y de las diferentes actividades y asentamientos humanos.

En el valle central, a partir del Aconcagua, y hasta el canal de Chacao, se observa un tipo de alimentación fluvial, de régimen mixto, la cual es posible de escindir en dos secciones diferentes:

Primera zona: Desde el Aconcagua hasta el río Imperial. Cursos torrentosos de régimen mixto permanente, que significa una alimentación por parte de las lluvias y de los deshielos. Sus períodos de mayor caudal se presentan dos veces al año. Una primera gran crecida en el período de concentración de las lluvias (junio-julio), y una segunda crecida en la etapa de los deshielos de primavera.

Segunda zona: comprende desde el Imperial hasta el Canal del Chacao. Son drenes de tipo tranquilos, regulados por los numerosos lagos existentes en el área de estudio.

A partir del seno de Reloncaví se produce otra zonificación, en la cual la exposición de las vertientes de la Cordillera de los Andes acentúa las manifestaciones que sobre los caudales produce la distribución de las precipitaciones.

Por un lado se encuentra la hidrografía de los archipiélagos, en la ladera occidental de la cordillera, que expone escurrimientos cortos, caudalosos, surgidos por deshielos y altamente influidos por violentas crecidas provocadas por las intensas precipitaciones que se registran.

En tanto, en la vertiente oriental de la Cordillera de los Andes, la disminución de los montos de precipitaciones producen drenes más tranquilos, con nacimientos en sectores más bajos de la cordillera andina y caudales de menor envergadura.

  

 

 

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