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- SECTOR SERVICIOS
- BALANZAS DE CAPITALES
- BALANZAS DE PAGOS
- DEUDA PUBLICA
- DEUDA EXTERNA
- DEUDA TOTAL



Las
exportaciones de servicios en Costa Rica han crecido un 76% en el
periodo 2010-2015, superando a las exportaciones de bienes que
alcanzaron un crecimiento del 25%. En 2015, las exportaciones de
servicios fueron de 6.915 millones de dólares, la mayor cifra hasta la
fecha, con un incremento del 8,4% respecto al 2014. Esto supone un
crecimiento superior al promedio mundial y al de regiones tan fuertes
como Asia y Europa (1% y 2% respectivamente).

Por
tanto, el sector servicios presenta un gran dinamismo que ayuda a
compensar el saldo deficitario estructura de la balanza comercial de
bienes, y además, es una fuente importante de atracción de IED para el
país.
Si la tendencia gradual de crecimiento de los
servicios se mantiene, éste podría llegar a superar a los bienes en los
mercados internacionales en los próximos años.

Ranking Riesgo País
Las
tres principales agencias calificadoras de riesgo internacional han
degradado la valoración de la deuda de Costa Rica, manteniendo la
perspectiva negativa en los últimos años.
El
país presenta una dinámica desfavorable de la deuda pública, fomentada
por elevados déficits fiscales y la falta de una reforma fiscal y
tributaria que corrija estos desequilibrios. Además, este panorama de
deterioro fiscal ha impulsado el alza de los pagos de intereses, lo que
comporta un debilitamiento en las finanzas públicas, así como un
incremento en la vulnerabilidad del país frente a shocks externos.
Estas
agencias también destacan como situación adversa la alta dolarización
que presenta el país (mitad del total de créditos son en dólares), lo
cual limita fuertemente su flexibilidad monetaria.

En
los últimos años, la cuenta corriente de la balanza de pagos ha
registrado un déficit debido al deterioro de la balanza de bienes,
aunque las exportaciones de servicios hayan tenido un buen
comportamiento.
Las operaciones realizadas con el extranjero
en 2015 registraron un déficit por cuenta corriente de la balanza de
pagos que equivale al 4,2% PIB (el año anterior se situaba en un 5,2%
del PIB) y que fue compensado con flujos de capital a largo plazo.
La
reducción del desbalance por cuenta corriente fue consecuencia
fundamentalmente de la reducción de la factura petrolera y al
fortalecimiento de la cuenta de servicios, que unido al ingreso
secundario, compensaron parcialmente los dividendos y el pago de los
intereses de la deuda.
Las partidas negativas (bienes e
ingreso primario) fueron compensadas por el superávit en servicios e
ingresos secundarios. El desbalance en la cuenta comercial de bienes se
redujo un 10,4% anual como consecuencia de la caída de valor de las
importaciones (2,8%) y el aumento de ventas externas (2,5%).
Los
principales mercados destinatarios de las exportaciones de bienes
fueron EEUU (39,5%), Centroamérica y Panamá (23,3%), Europa (19,6%) y
Asia (4,2%), destacando la contracción de ventas en el área asiática
como consecuencia de la reducción de la actividad manufacturera de
microprocesadores en el país.
La caída en el valor de las
importaciones es consecuencia de la reducción de la factura petrolera
(-42%), que unida al de otras materia primas, significó una reducción
de 5,8% en el valor de la importación de mercancías de régimen
definitivo. Por el contrario, las compras de regímenes especiales se
incrementaron en un 10,3%.
La utilización de factores de
producción de no residentes implicó una salida de recursos (intereses
de deuda externa y pagos asociados a la utilidad de las empresas de
inversión directa).
La cuenta de ingreso secundario fue
positiva (ingreso neto por remesas), por el contrario la cuenta de
ingreso primario fue más deficitaria al hacer frente al incremento de
pagos de la deuda pública externa y a factores productivos de no
residentes. El ingreso neto de divisas manifestó el buen comportamiento
de las exportaciones vinculadas a sectores como las telecomunicaciones,
informática e información (43,3%), al apoyo empresarial (8,4%) y viajes
(7,3%). Las actividades de estos sectores tuvieron una evolución
positiva debida fundamentalmente a la calidad de los recursos humanos,
coincidencia horaria con los destinos de las ventas y el desarrollo de
una infraestructura turística. Sin embargo el pago por uso de marcas o
propiedad intelectual (35,7%), viajes (18,2%), servicios financieros
(7,0%) compensaron parcialmente la aportación positiva de la venta de
servicios.
En lo referente a la cuenta financiera, el flujo
neto registró un incremento anual de 149 millones de dólares, resultado
de más recursos destinados al sector público (633 millones de dólares)
parcialmente compensado por una menor financiación del sector privado
(484 millones de dólares).
El
saldo de la deuda pública bruta en 2015 se sitúa en 22.413 millones de
dólares, equivalente al 42,38% del PIB, siendo 3,2 puntos superiores al
año anterior. La participación del Gobierno Central en la deuda está en
el 42,4 % del PIB, 1,5 p.p. superior respecto al año anterior fijada en
39,3 % del PIB. El año pasado la Tesorería Nacional, con la finalidad
de disminuir la presión de las tasas de interés internas, diversifica
las fuentes de financiación recurriendo a las externas, dadas sus
condiciones favorables, disponiendo igualmente de una mayor
financiación interna mediante la tenencia de títulos de bancos
comerciales y entidades públicas.
En cuanto a la
composición de la deuda pública, se observa una tendencia creciente de
la proporción de deuda externa con respecto a la total (7,9 p.p. en
relación a los últimos 5 años), y también en términos del PIB que se
incrementó en 9.0 desde 2011 (en ese lapso temporal también aumento la
deuda interna). Esto obedece a la colocación de títulos estatales en
los mercados internacionales y al mayor endeudamiento externo de
algunas entidades del sector público financiero y no financiero.
Una
cuestión siempre presente es el de la sostenibilidad de la deuda
(cuestión distinta de la solvencia) y que hace referencia al riesgo de
poder hacer frente a sus obligaciones. Para el Gobierno Central se
establece el límite en torno al 50% del PIB.
La deuda
pública no es mala “per se”, pero su exceso puede tener graves
repercusiones como el aumento de la tasa de interés, pérdida de
competitividad, inflación, carga para generaciones venideras,
limitación de la política monetaria además de incertidumbre y
desconfianza.

Relación Deuda Total/PIB (porcentaje)

En
la evolución del gráfico se observa el incremento de 9 p.p. entre 2011
y 2014 (30,6 % al 39,3 %). La aplicación del “Plan Escudo” como
estrategia anti-cíclica frente a la crisis mundial significó un fuerte
incremento del gasto corriente que repercutió en un mayor déficit
fiscal y endeudamiento interno. El gráfico nos permite observar la
deuda/PIB del Gobierno Central por origen. Nos muestra un mayor
componente interno sobre el externo, sin embargo en 2007 este último
componente muestra una tendencia al alza consecuencia de la intención
de las autoridades de sustituir deuda interna por externa, aprovechando
una coyuntura de bajos tipos de interés en los mercados internacionales
posteriores al estallido de la crisis financiera de 2008 reduciendo por
consiguiente la presión de las tasas de interés doméstico.