En contra de la
creencia dominante, el grado de apertura exterior
de las Islas Canarias no es muy elevado; en todo
caso, es sensiblemente menor que el de la mayoría
de las comunidades autónomas y, si consideramos
sólo el comercio con el extranjero, muy inferior
a la media nacional. Así pues, la "vocación
exterior" de la economía canaria se
evidencia mucho más en el comercio de servicios
(sobre todo de los servicios turísticos)
que en el comercio de mercancías. Los volúmenes
absolutos de comercio son algo mayores con la Península
y Baleares que con el extranjero. Así, Canarias
ha sido tradicionalmente una comunidad muy deficitaria
en sus cuentas con el exterior, tanto en lo que
se refiere al resto del país como al extranjero.
La contrapartida obvia de este déficit comercial
es que la economía canaria ha actuado como
receptora neta de fondos procedentes de los dos
ámbitos territoriales mencionados.
El grado de concentración geográfica
no ha sido, en ningún caso, excesivamente
elevado. Tanto en relación con las exportaciones
como con las importaciones, la UE constituye, con
mucha diferencia sobre el resto de los bloques comerciales,
el principal cliente y proveedor de las Islas Canarias.
Desde el punto de vista de la composición
por productos de los flujos comerciales con el extranjero,
se repite la circunstancia de que el grado de concentración
no es elevado, aunque lo es más por lo que
se refiere a las exportaciones que a las importaciones.
Dentro del capítulo exportador son los productos
del reino vegetal (plátanos, tomates, hortalizas,
plantas, etc.) los que se erigen en protagonistas,
lo que implica un peso específico bastante
fuerte del grupo de productos de consumo de demanda
media. En cuanto a las importaciones, el protagonismo
por capítulos y secciones se encuentra más
repartido (hay cinco secciones con una cuota participativa
media muy similar), lo que no impide que sean, de
nuevo, los bienes de consumo de demanda media los
más solicitados, aunque seguidos muy de cerca
por los bienes intermedios y de demanda débil.
En todo caso, lo que se evidencia con nitidez es
que ni en relación a las exportaciones ni
a las importaciones los productos de demanda alta
y los bienes de capital tienen un papel relevante.
A tenor de las disparidades existentes entre los
tipos de bienes que se exportan y los que se importan,
se deduce que la mayor parte del comercio de Canarias
con el extranjero es de tipo interindustrial (el
comercio intraindustrial es poco relevante), explicándose,
por lo tanto, por el cumplimiento del principio
de la ventaja comparativa. Como norma, sin embargo,
lo que predomina es una situación de desventaja
comparativa en la mayoría de los capítulos
significativos de este comercio (excepto en los
relativos a productos vegetales), desventaja que
además se ha ido agudizando con el paso del
tiempo.