La lejanía e insularidad cuesta al comercio tradicional de las Islas unos 350.000 millones de pesetas anuales. El transporte de mercancías de este sector mueve cerca de 17,5 millones de toneladas al año, una cifra que según los empresarios del comercio tradicional "es suficientemente alta como para que se apueste por la creación de una tarifa única para el transporte de mercancías en los países miembros". Los empresarios del sector aseguran que la solución pasa por la aplicación de una tarifa medida que es vital en tanto que las empresas productivas y los exportadores insulares no controlan el canal de comercialización de los productos que exportan, perdiendo así la posibilidad de ganar márgenes elevados en situaciones de bonanza de los mercados. El transporte de mercancías en las islas cuesta cuatro veces más que en el resto del territorio español, así como los costes de almacenaje, obligando así a los empresarios del sector a realizar un volumen de compra mínimo que permita cubrir los costes del transporte y garantice la rentabilidad. "La importación y distribución de los productos importados es uno de los principales sectores de actividad de las economías insulares. Si además cuenta con un importante mercado interno gracias al turismo, la actividad comercial mayorista y minorista se convierte en la principal fuente de riqueza", asegura Fedeco en su informe. Uno de los grandes escollos del sector es, sin duda alguna, la instalación de nuevas grandes superficies en las Islas, un problema añadido al comercio minorista, ya que según afirman "el coste del transporte y del almacenaje supone la imposibilidad de competir en precios con grandes grupos de la península o extranjeros, como Al campo o Continente". Para hacer frente a estos gastos, los comerciantes proponen en su informe la creación de un sistema intermodal de los medios de transporte (combinación eficiente entre el transporte marítimo, el aéreo y el terrestre), junto a la creación de sistemas de teleinformación que abaraten los costes de tiempo y dinero de la importación "que en definitiva se constituyen como dos grandes medidas a adoptar para conseguir facilitar el acceso de los pequeños comercios minoristas a la posibilidad de comerciar con el exterior en condiciones favorables".

 
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