China

La nueva ruta de la seda: desafíos y oportunidades para la conservación de la biodiversidad y el impacto económico

Escrito por MCFI el 22 octubre 2019
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Desde 2013 se está poniendo en marcha la nueva ruta de la seda, donde China es la principal protagonista. La finalidad es recortar distancias con Europa a todos los niveles (y dar otro paso más con el fin de resurgir y ser la primera potencia a nivel mundial), e incluso con África. Esto tendrá un impacto económico en todos los países que participan en ella, y en aquellos que participan de manera indirecta.

Aunque China no deja de repetir que el beneficio será igual para todos los involucrados, por ejemplo eliminando las barreras arancelarias entre todos los “socios”, algunos países sienten la presión de no llegar a los créditos que establece China y temen su endeudamiento.

 

Ruta de la Seda

 

Los bancos de dichos países estarían dispuestos a participar prestando dinero para el desarrollo de esta ruta. Apuestan por la inversión en nuevas infraestructuras de alta calidad, nuevos puertos e incluso nuevos mercados para el gigante asiático. Esto produce desconfianza e inseguridad en quienes no se ven beneficiados del proyecto tanto como quisieran. Japón es un ejemplo, ya que percibe una estrategia no solo a nivel de abrir nuevas rutas comerciales, sino también una estrategia militar.

Además están construyendo una red de servicios para conectar al gigante asiático por tierra y por mar a los continentes más estratégicos. Una manera de llegar al mundo por nuevos caminos y dar la espalda cada vez más a EEUU.

Este propósito sociopolítico, entre otros, viene con un doble mensaje, tan claro como una oportunidad para el liderazgo del desarrollo sostenible. Esta nueva “Ruta de la Seda” cuenta con, al menos, 65 países, involucra a cerca de dos tercios de la población mundial e implica a un tercio de la economía mundial. Lo que es conocido como (BRI Belt and Road) promete tener una gran influencia en el futuro del comercio mundial y elevar el desarrollo económico en todo el mundo.

Todos los movimientos en cualquier ámbito, y más del tamaño del que hablamos, no solo tienen su cara más amable y beneficiosa, sino también un lado más oscuro: este puede provocar una degradación ambiental importante. La puesta en marcha de la nueva ruta implica una expansión de la infraestructura ferroviaria y vial, construcción de nuevos puertos en los océanos del Pacífico e Índico, creación de oleoductos y gasoductos hacia Rusia, Kazajstán y Myanmar.

Los corredores del desarrollo económico del BRI tendrán un impacto significativo en la biodiversidad. El World Wildlife Fund, en uno de sus últimos informes, muestra que estos corredores se superponen con 1.739 áreas clave de biodiversidad, con 265 especies amenazadas, incluyendo 39 en peligro crítico. Producirán cambios abruptos en la calidad y funcionalidad de los ecosistemas por la contaminación, la introducción de especies invasoras, restricciones al movimiento de los animales y su pérdida de hábitat y aumento de la mortalidad de la vida silvestre.

Todos los proyectos relacionados con la nueva ruta de la seda deberán someterse a evaluaciones ambientales y sociales estratégicas que incluyan, en una etapa temprana de toma de decisiones, información integral sobre los costos y beneficios de los planes de desarrollo, los impactos sobre la biodiversidad y las poblaciones humanas.

La Iniciativa “Belt and Road” podría ser una oportunidad para que China asuma un papel de liderazgo en la transición del desarrollo global hacia la sostenibilidad, al exigir a sus socios al menos la misma calidad ambiental a la que China aspira en su territorio.

Sombras y claros en un proyecto colosal y que acerca al gigante asiático, paso a paso, cada vez más al deseado puesto de primera potencia económica mundial, recortando distancias con medio mundo para hacer sombra a su no tan estimado vecino de océano: EEUU.

Ariadna Casas Palacios
Máster en Comercio y Finanzas Internacionales de la Universitat de Barcelona
Postgrado en Comercio Exterior y Economía Internacional

Bibliografía

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El desarrollo de la guerra comercial entre EEUU y China

Escrito por MCFI el 10 septiembre 2019
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Nos encontramos ante una guerra por el predominio geopolítico global, una guerra tecnológica y militar que asume (por ahora) la forma de conflicto comercial. Una es la mayor potencia del mundo, la otra está en rápido ascenso y la desafía.

Debemos considerar que es una guerra por la dominación del planeta, no por la liberación de los pueblos. Algunas encuestas sostienen que se debe elegir entre Estados Unidos y la alianza China-Rusia, porque es necesario derrotar a la primera y caminar de la mano de la segunda.

 

Guerra Comercial USA-China

 

Durante la Segunda Guerra Mundial, los comunistas chinos intentaron desafiar las directrices de Stalin y tomaron su propio camino. Se apartaron del Kuomintang, de las potencias occidentales y las combatieron. Gracias a esa línea de acción, pudieron triunfar. Los aliados estaban a punto de ganar la Segunda Guerra Mundial y reunidos en el complejo hotelero de Bretón Woods, en New Hampshire, decidieron la arquitectura del nuevo sistema financiero internacional. Se acordó poner fin al proteccionismo comercial del periodo anterior, se creó el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, y se adoptó el dólar como moneda de referencia internacional y garantía de valor del dinero.

Allí comenzaron los beneficios del libre comercio, así como de presionar a los países para eliminar barreras y aranceles. Tres años después, 23 países firmaron el acuerdo general sobre aranceles aduaneros y comercio (GATT), progenitor de la OMC, con el objetivo de reducir barreras. En ese tiempo las exportaciones de EEUU eran las mayores exportaciones del mundo, seguidas por las del Reino Unido.

En 1986, 123 países ya eran parte del GATT, todos se habían comprometido a reducir aranceles. En esas cuatro décadas los aranceles a las importaciones pasaron de un 30% a un 5%. En 1994, el GATT se fortaleció y se convirtió en la Organización Mundial del Comercio (OMC), consolidando la famosa cláusula de la nación más favorecida.

China fue uno de los países fundadores del GATT en 1947, pero dos años después abandonó el acuerdo tras la llegada al poder del gobierno comunista. En 1986 pide ser readmitido y se inicia entonces un largo periodo de 15 años de negociaciones que culminaría en 2001 con su ingreso definitivo en la OMC. El presidente, Bill Clinton, lo anunció como una gran victoria que traería enormes beneficios económicos a EEUU y permitiría una apertura de la sociedad China, así como el inicio del camino a la democracia.

El acuerdo entre ambos se produjo tras unas tensas negociaciones en 1999 que se extendieron durante seis días, a pesar de que inicialmente solo se programaron dos. China accedió a reducir los aranceles a las importaciones estadounidenses de un 22% a un 17%.

China, estando ya en la OMC, “no solo acepta importar más productos, sino que aceptó importar uno de los valores democráticos más preciados, que es la libertad económica”. De igual manera China eliminó las tarifas a los productos de tecnología de la información, haciendo los instrumentos de comunicación más baratos, mejores y más accesibles.

EEUU, en defensa de su política proteccionista para presionar a China y otros socios comerciales, realiza un informe en enero del 2018 afirmando que “EEUU es un país independiente y nuestra política comercial se hará aquí, no en Ginebra. No permitiremos que el Órgano de Apelaciones de la OMC y el sistema de arreglo de disputas meta a EEUU en una camisa de fuerza”. El Órgano de Apelaciones es el máximo tribunal comercial del mundo y la herramienta principal de la organización para imponer sus reglas.

Trump impuso aranceles por un valor de 250.000 millones de dólares a las importaciones procedentes de China, con el fin de exigir cambios en lo que considera políticas injustas de propiedad intelectual, transferencias de tecnología, subsidios y acceso al mercado doméstico.

El deseo de Trump de imponer nuevas restricciones a China expresa su voluntad de repatriar puestos de trabajo, especialmente en el sector manufacturero, y también de reducir la dependencia de Estados Unidos en China. En 2018, la balanza exterior de EEUU con China era deficitaria en más de 400 mil millones de dólares. En marzo del 2019, los activos financieros de EEUU en poder de China, habían descendido por debajo del nivel observado en junio de 2006. El equilibrio de la relación entre los dos países está cambiando y EEUU ya no tiene capacidad de influir en China como en el pasado. China ahora tiene más autonomía.

La Casa Blanca está impaciente por la falta de voluntad de los chinos para responder a sus peticiones. Al gravar las importaciones chinas, Washington quiere influir en la economía de Beijing, a riesgo de crear allí fuertes tensiones sociales y forzar así la mano de las autoridades chinas que no desean asumir este riesgo social. A principios de 2019, el peso de Estados Unidos en las exportaciones chinas se ralentizó significativamente.

La dependencia de China respecto a Estados Unidos se está invirtiendo. Ahora los chinos están relanzando la iniciativa de las nuevas rutas de la Seda, cuyo objetivo es diversificar aún más los mercados chinos. China está ampliando oportunidades de mercado y limitando efectivamente la influencia de EEUU en su situación económica interna.

Las grandes potencias tecnológicas luchan en una batalla por convertirse en el principal proveedor del Internet del futuro. China, Corea del Sur y Estados Unidos se sitúan a la cabeza y al margen de las implicaciones en materia de seguridad nacional que pueda tener una victoria china. EEUU ha optado por recurrir al proteccionismo para no ver a Pekín levantando el trofeo del control sobre las comunicaciones.

“Cuando le ha interesado el libre comercio, EEUU ha utilizado a terceros poniéndolos en una posición de presión y ahora da una vuelta atrás y se coloca en la situación de proteccionismo”, afirma Gustavo Palomares, profesor de Política Exterior de EEUU en la Escuela Diplomática de España. “No conviene olvidar que el año que viene hay elecciones presidenciales. Trump prometió el ‘América First’ y gran parte del electorado que votó a Trump pide pruebas prácticas de que ese ‘América First’ se lleva hasta el final con todas las consecuencias. Por tanto, también hay un interés electoral”.

Un gran punto de desacuerdo entre Washington y Pekín se refiere a la tecnología. Es el principal punto de las diferencias entre los dos países. Los chinos se han puesto al día tecnológicamente y muy rápidamente en los últimos veinte años. Esto ha sido así tanto en transferencias de tecnología como en recursos para facilitarla; y ha funcionado tan bien que los chinos ahora aventajan considerablemente a EEUU en 5G e Inteligencia Artificial, entre otros desarrollos significativos.

Pero EEUU ha cambiado de opinión y el caso de Huawei es la máxima expresión de una guerra comercial. En un informe de enero del 2018, señala el representante de Comercio de Trump “EEUU se equivocó en apoyar la entrada de China en la OMC”.

China ha denunciado los aranceles de Trump en el Organismo Internacional y el caso probablemente acabe en el Órgano de Apelaciones de la OMC. Sin embargo, este organismo está a punto de morir por el empeño de EEUU. El tribunal se compone de siete jueces, pero ya solo quedan tres porque el gobierno de Trump ha vetado constantemente su renovación. El mínimo para que el órgano pueda operar son tres, pero dos de ellos se renovarán en diciembre de 2019 y si EEUU continúa con su política, el mayor tribunal comercial del mundo quedará inoperativo.

El Estados Unidos actual ya no es el EEUU de 1948 que representaba el 21% de las exportaciones mundiales, (en 2017 esa cifra era del 9%) y recurre al proteccionismo para evitar que Huawei entre en EEUU y se haga con el control de Internet y de la gran cantidad de información que por allí circula.

En reacción a la prohibición dictada por Donald Trump, las principales empresas tecnológicas de Estados Unidos, entre ellas Google, dejarán de vender componentes y software al gigante chino de las telecomunicaciones Huawei.

Alphabet, la empresa paraguas de Google, decidió cortar sus suministros de material informático y algunos servicios de programación al gigante chino de las comunicaciones. Igualmente, los principales fabricantes de procesadores, como Intel, Qualcomm, Xilinx Inc. y Broadcom, informaron a sus empleados que dejarán de facilitar componentes a Huawei hasta nuevo aviso.

Estas decisiones se venían venir; el presidente Trump declaró una emergencia nacional para prohibir a las compañías estadounidenses hacer negocios con empresas que supuestamente intentan espiar al país, ni tampoco usar los equipos de telecomunicaciones que fabrican. Se anticipaba que iba a perjudicar a compañías chinas como Huawei, considerada el segundo mayor vendedor de teléfonos inteligentes del mundo.

La orden ejecutiva no imponía automáticamente restricciones a la compra y venta de equipos de telecomunicaciones, sino que daba al secretario de Comercio de EEUU, Wilbur Ross, cinco meses para establecer qué compañías debían estar sujetas a las nuevas limitaciones por suponer un peligro para la seguridad del país. Sin embargo, en una decisión posterior, el Departamento de Comercio incluyó a Huawei en una lista de compañías y personas a las que se vetaba el acceso a tecnología estadounidense. Así mismo, el Gobierno estadounidense ha presionado a la UE para que imponga restricciones a Huawei, que se encuentra a la cabeza del desarrollo de la tecnología 5G.

Washington ha abandonado totalmente los principios comerciales y ha desechado la ley con su acción bárbara hacia Huawei, lo que puede considerarse como una declaración de guerra contra China en los campos económico y tecnológico, denuncia un diario estatal chino Global Times.

El artículo cita una carta de He Tingbo, presidente de HiSilicon, compañía de semiconductores propiedad de Huawei, en la que revela que su empresa se ha preparado durante mucho tiempo para el escenario extremo de que pudiera prohibirse la compra de chips y tecnología de EEUU y ha estado desarrollando secretamente productos de respaldo. En este contexto, el periódico afirma que cortar suministros de EEUU no derrotará a Huawei, que se ha estado preparando para el momento oscuro y comenzará a volverse aún más fuerte tras las restricciones anunciadas por Washington.

En esta cuestión de la supremacía tecnológica hay un cambio radical porque los chinos tienen los medios para desarrollar estas tecnologías sin el apoyo estadounidense. Esta situación pudo haber surgido con Japón hace unos años, pero los japoneses siempre optaron por permanecer en el encierro de EEUU, lo que no es el caso de Beijing, porque China tiene un mercado interno grande y le permite crear condiciones para una dinámica tecnológica autónoma. La concentración de poder se incrementará. China y Estados Unidos serán los grandes beneficiados. Pero llama la atención que los profesionales sólo mencionen a las empresas yanquis (Google, Facebook, Amazon y Microsoft) y no citen a las chinas (Baidu, Alibaba Group, Tencent, Holdings).

Los chinos han dedicado recursos propios para lograr esta ventaja tecnológica y no caerán tan fácil bajo el control de EEUU. Este estancamiento tecnológico no se resolverá de manera espontánea y la posibilidad de un acuerdo entre los dos países parece imposible.

La dinámica de la economía mundial está cambiando, por primera vez en la historia se produce una situación que hace probable que la economía mundial se desplace hacia una nueva región por criterios relacionados con la innovación tecnológica. Cuando el corazón de la economía mundial se trasladó del Reino Unido a EEUU, hubo una continuidad que no existe en la situación actual y ello alterará la dinámica de la economía mundial y redistribuirá las cartas entre las regiones del mundo.

Una gran incertidumbre es que la guerra se puede profundizar hasta bordear el peligroso abismo de un conflicto nuclear, y que será la marca del siglo XXI, ya que se extenderá en el tiempo hasta que alguno de los rivales se alce con la victoria. En realidad lo que está ocurriendo se parece a la lucha por el liderazgo mundial que tuvo lugar en la guerra fría tras la segunda guerra mundial entre EEUU y la entonces URSS; todo esto se eleva a una lucha por la hegemonía mundial.

También debemos señalar que uno de los países que se puede beneficiar enormemente de la Guerra Comercial de China y EEUU es Australia, debido a que el favorable sector de la exportación del gas natural licuado (GNL) del segundo mayor exportador de este recurso de todo el mundo podría beneficiarse de la disputa comercial entre China y EEUU.

Australia es el segundo exportador de GNL del mundo. Por su parte, EEUU es el exportador de este recurso que experimenta más rápido crecimiento y se espera que se sitúe en tercer lugar en 2019, detrás de Catar y Australia. El país norteamericano registró un aumento del 53% en las exportaciones de GNL en 2018 con respecto al año anterior. A su vez, China es el segundo mayor importador de GNL tras Japón.

Jean Carlo Colombo Cañas
Máster en Comercio y Finanzas Internacionales de la Universitat de Barcelona
Postgrado en Comercio Exterior y Economía Internacional

Bibliografía

  • https://www.frenteantiimperialista.org/blog/2019/05/24
  • https://www.frenteantiimperialista.org/blog/2019/05/25
  • http://manuelyepe.wordpress.com
  • https://www.bit.ly/2JxJ3wh
  • http://www.globaltimes.cn/content/1150424.shtml
  • https://www.wto.org/english/res_e/statis_e/wts2018_e/wts2018chapter08_e.pdf
  • https://www.reuters.com/article/us-usa-trade-china/u-s-says-rejects-wtos-straitjacket-of-trade-obligations-idUSKCN1QJ01R

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Infraestructura para el desarrollo y su impacto en la economía

Escrito por MCFI el 02 julio 2019
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Infraestructura sinónimo de desarrollo

La inversión en infraestructura es un factor central para el crecimiento y el desarrollo socioeconómico de cualquier país. Una vez que potencia la eficiencia de la inversión privada en la economía, facilita el funcionamiento eficaz de los mercados y apoya el crecimiento equilibrado de sus distintas regiones.

Buenas carreteras, agua, electricidad y saneamiento no solo hacen posible la producción industrial o la provisión de servicios básicos para los ciudadanos, sino que son un motor para el desarrollo: aumentan la productividad, reducen los costes, facilitan la acumulación de capital humano (permitiendo un mayor acceso a la educación o a la sanidad), ayudan a diversificar la estructura productiva y crean empleo.

 

Infraestructuras

 

Para las empresas, los servicios de infraestructura constituyen un insumo para la producción, por ello, el acceso y la disponibilidad a servicios de calidad adecuada y a costes razonables es vital para la competitividad de las empresas. Donde se construye una carretera, un puerto, una vía férrea o se instala una torre de comunicaciones, se está abriendo una puerta al progreso y a la inclusión social. Ya a nadie sorprende que países con alto crecimiento económico y nivel de competitividad cuenten con una infraestructura moderna y eficiente, desarrollada con visión logística de futuro.

Tanto es así que varios organismos, entre ellos el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), consideran que mejorar la infraestructura es de suma importancia para reducir la pobreza y aumentar el crecimiento, pues la infraestructura actúa como eje básico de la integración del territorio nacional, permite la inserción de las economías en el comercio internacional, minimizando el tiempo y coste del transporte, y promoviendo la circulación de bienes y servicios, información y conocimiento.

Corea del Sur

Corea del Sur es un claro ejemplo de desarrollo logístico y su impacto económico. Cuenta con dos modernos puertos, Busan e Incheon, que reportan más del 60% del PIB. Siendo Busan el 5º puerto mundial de carga, y el puerto de Incheon es considerado entre los más modernos y concurridos del mundo.

Corea del Sur entendió lo que implica la globalización, y la necesidad de los mercados y empresas de extenderse hasta alcanzar una dimensión mundial más allá de las fronteras nacionales, así como el vertiginoso desarrollo de las tecnologías de la información y la comunicación. Las tendencias de la nueva ola globalizadora están llevando a que el desplazamiento de personas, la distribución de bienes y la transmisión de información y conocimiento se realicen con una visión logística: mayor rapidez, agilidad, conectividad y menor coste. Lograrlo contribuye a potenciar la competitividad del tejido empresarial y comercial de cualquier nación.

México

También México ha comprendido cuales son los retos de la globalización y la importancia de aprovechar su posición geoestratégica, creando un Programa Nacional de Infraestructura dirigido a transformar México en una plataforma logística global de alto valor agregado. Su principal objetivo es articular las cadenas productivas a través de corredores logísticos que interconecten transporte multimodal para trasladar personas y bienes de manera ágil, segura y a menor coste, que permitirán mejorar el desarrollo económico del país.

Con el desarrollo de este programa de infraestructura se conseguirá conectar, a través de distintos sistemas de comunicación y transporte, a los nodos logísticos de producción con los principales mercados nacionales e internacionales, a fin de reducir costes y aumentar la competitividad. El proyecto integra una visión logística cuyo objetivo es aprovechar las ventajas competitivas con las que cuenta México, como su ubicación geográfica, al encontrarse entre el mercado más grande del mundo, Estados Unidos y los de Europa y Asia. Actualmente México participa en 11 tratados internacionales que lo conectan con 46 naciones.

El programa de infraestructuras aprovecha estas ventajas mediante la construcción de 52 nuevas autopistas, con más de 3.000 kilómetros de extensión, para agilizar el traslado de la producción a los principales mercados nacionales e internacionales; la construcción de un Nuevo Aeropuerto Internacional de la ciudad de México; la duplicación de la capacidad de carga de sus puertos, así como la modernización del sector de telecomunicaciones, entre otras acciones. Una de ellas sería la implementación de las reformas estructurales como la energética, que demanda más y mejor infraestructura en materia de puertos en zonas petroleras y la de telecomunicaciones, que demanda más competencia, mayor cobertura, mejores precios y calidad de los servicios.

Se trata sin duda de un reto mayúsculo para México, por lo que debe dotarse de un marco legal y presupuestario, que permita asegurar la continuidad de las grandes obras destinadas a convertirse en motores clave en el desarrollo del país, de su economía y la mejora de la calidad de vida de sus ciudadanos.

América Latina y el Caribe

Por contra, los países de América Latina y el Caribe presentan grandes deficiencias en sus infraestructuras, que se traducen en un crecimiento económico insatisfactorio. En cuanto al transporte, los niveles de carreteras asfaltadas de Latinoamérica son similares a los de África. Si nos fijamos en las exportaciones, los costes de vender productos a otros países son más elevados en Latinoamérica que en el sur de Asia, y los plazos son más lentos que en Asia oriental.

Cerrar estas brechas supondría que, durante los próximos 30 años, los países de América Latina y el Caribe tendrían que incrementar sus inversiones en infraestructuras para pasar de la media actual del 3,5% del Producto Interior Bruto regional al 5%, según un informe realizado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

China

Aunque son muchos los casos de países que deciden realizar grandes inversiones en infraestructura con el objetivo de no quedarse rezagados en la carrera hacia la globalización de los mercados y la mejora de la competitividad de su economía, destaca especialmente el gran proyecto en infraestructura que prevé llevar a cabo China, que no ha dejado indiferente a nadie, provocando ciertos recelos en algunos países.

En la transición de China hacia una economía avanzada, el presidente chino Xi Jinping, pretende incorporar la innovación y la modernización al esquema de desarrollo económico del país. La iniciativa “One Belt, One Road” (conocida como OBOR) responde a este objetivo, y está considerado como el mayor proyecto de desarrollo de infraestructura mundial, contemplándose en el XIII Plan Quinquenal (2016-2020). La conectividad es una de las grandes claves de la iniciativa, por lo que China ha invitado a las economías de la región y a las grandes potencias a participar en el proyecto geoeconómico que revolucionará el comercio entre Oriente y Occidente.

 

China's Belt and Road initiative

Fuente: MERICS Research

 

Desde que Xi Jinping tomara las riendas del gobierno de China en marzo de 2013, ha marcado la visión estratégica del país para los próximos años como reflejo de sus aspiraciones en materia de desarrollo económico y social. Entre sus prioridades está que China recupere la posición de hegemonía que considera que le corresponde en el esquema de gobernanza mundial.

OBOR se considera el mayor desafío en el desarrollo de infraestructuras que va a cambiar el panorama de la cooperación económica entre Oriente y Occidente, gracias a la creación de una amplia red de carreteras, vías férreas, aeropuertos, puentes, autopistas y conductos de petróleo y gas, proyectos que son complementarios a otros planes nacionales. La iniciativa está compuesta por una ruta terrestre, conocida como Silk Road Economic Belt, y una ruta marítima, denominada 21st-Century Maritime Silk Road, que no se limita a la Ruta de la Seda, sino que está abierta a todos los países y organizaciones internacionales que quieran cooperar. Todo con el objetivo de crear infraestructuras para establecer puentes y reducir barreras entre Oriente y Occidente, entre Asia y Europa, por vía terrestre y marítima. Pero también busca cooperar en proyectos de energía, industria y temas culturales.

OBOR abrirá a su paso nuevos mercados a través de modernas rutas de transporte, generando múltiples oportunidades de negocio para aquellas empresas que quieran ampliar y rediseñar su estrategia internacional. La iniciativa pretende que los beneficios no sean únicamente para las empresas chinas, sino que lleguen al resto de países que participan en la misma.

A esta gran iniciativa geoeconómica ya se han unido 58 socios, entre ellos potencias mundiales como Alemania, Francia, Reino Unido, España y Brasil, quedando únicamente al margen Estados Unidos, por considerarlo una amenaza a su posición de hegemonía mundial. Los 68 países que pretende conectar esta iniciativa representan el 35% del comercio global y un 70% de la población mundial, aglutinando un 55% del PIB mundial y el 75% de las reservas energéticas globales.

El coste estimado del Proyecto es de entre 4 y 8 billones de dólares. El Banco Asiático de Inversión en Infraestructuras (AIIB), el Fondo de la Ruta de la Seda, el Nuevo Banco de Desarrollo (formado por los países del BRICS), además de varios fondos de cooperación multilaterales o bilaterales están financiando algunos de los proyectos que ya se han iniciado.

A pesar de que muchos comparen OBOR con el Plan Marshall ideado por Estados Unidos para reconstruir Europa tras la II Guerra Mundial, especialmente por el impacto positivo que la iniciativa puede reportar a China en términos de política exterior, el gigante asiático nunca ha hecho referencia a este tipo de objetivo, sino al desarrollo económico del país. Con la mejora de las rutas comerciales entre los países participantes, se conseguiría llevar los productos chinos a Europa en menor tiempo y coste; así como también hacer de OBOR el medio para asegurarse el abastecimiento de recursos minerales y energéticos, y solventar, en parte, los problemas de sobrecapacidad en sectores como el acero y el cemento. El éxodo rural que experimentan los países del sudeste asiático demanda nuevas infraestructuras, como escuelas, aeropuertos y ferrocarriles, para poder desarrollar también las regiones de interior del país.

Con ello, China pretende conseguir un crecimiento medio de su economía del 6,5%, imprescindible para mantener el ritmo de desarrollo actual. Con la construcción de esta extensa red de infraestructura y servicios públicos, para conectar China con el resto de Asia, África y Europa, se pretende salvar un importante escollo que imposibilita el crecimiento económico en el continente más grande del mundo. De culminarse con éxito las expectativas, China se convertiría en el guardián de una nueva plataforma de cooperación e integración comercial internacional.

OBOR se considera el tercer mayor logro en el proceso de apertura y reformas que aborda China, tras la creación de las Zonas Económicas Especiales y su entrada en la Organización Mundial del Comercio (OMC) en 2001. En tiempo récord, China se ha posicionado como la segunda mayor economía mundial, el mayor exportador, el país que acumula la mayor cantidad de reservas en divisas del mundo y la segunda fuente más importante de Inversión Extranjera Directa (IED).

Parece inevitable que China se convierta en la primera economía mundial, superando a Estados Unidos y provocando cambios en el esquema de poder; más teniendo en cuenta las políticas proteccionistas aplicadas por el presidente Donald Trump y la salida de Estados Unidos del Acuerdo Transpacífico (TPP), lo que deja vía libre para que otras naciones lideren el proceso de globalización. Este nuevo escenario ha permitido que China venda de forma más efectiva la iniciativa, y que los países europeos hayan considerado su potencial; así como Japón, quien en un primer momento rechazó unirse a la iniciativa por considerar que iba en contra de sus propios intereses.

En el caso de los países en desarrollo, que representan un 40% del PIB mundial, la falta de una política clara de Estados Unidos hacia Asia ha supuesto que el gigante asiático reciba mayor apoyo por parte de estas economías quienes, a pesar del liderazgo inclusivo que practica China, ven mejoradas sus aspiraciones en las instituciones internacionales.

La conexión con el corazón de Europa se realizará a través del Nuevo Puente Terrestre Euroasiático, en una ruta de 10.000 kilómetros que conecta China con Europa a través de Rusia. El proyecto contempla la construcción de tres grandes proyectos ferroviarios que acercan los mercados de las provincias chinas más occidentales con las principales ciudades hub de Europa. China ya se clasifica como el socio número uno de la Unión Europea con respecto a las importaciones y es el destino de exportación número dos de la Unión.

España participa desde diciembre de 2014 como extremo del tren de carga conocido como Yixinou, enlazando Madrid con la ciudad china de Yiwu, en un trayecto que recorre más de 13.000 kilómetros en 21 días. A su regreso, los productos españoles alcanzan nuevos mercados en Oriente utilizando la conexión más larga del mundo. El problema es que, de los 6.000 contenedores que transporta semanalmente, 5.600 vienen de China y sólo 400 serían de productos españoles; en parte porque España exporta productos perecederos en menor cantidad, y China electrónica y juguetes en más cantidad, gracias a su superávit comercial.

Desde principios del 2017 el tren Yixinou tiene una extensión hasta Londres, atravesando el Canal de la Mancha después de conectar 16 ciudades chinas y 12 ciudades europeas en sólo 18 días, casi la mitad que la anterior vía marítima de 30 días de travesía. Los beneficios en términos de tiempo y coste son, pues, una realidad.

Respecto a la Ruta Marítima, destacar que la empresa China Ocean Shipping Company (COSCO) ha realizado una fuerte inversión en el puerto de Pireo, en Grecia, adquiriendo una participación del 67% en enero del 2016 y convirtiéndolo en el puerto de contenedores de mayor crecimiento. Aunque China acoge en su territorio a siete de los diez puertos más importantes del mundo, carece de presencia fuera de sus fronteras donde pueda asegurarse el suministro de materias primas y energía. De ahí que la ubicación del puerto griego ofrezca a China la posibilidad de introducir rápidamente sus productos en Europa, utilizando un trayecto de menor tiempo y coste que con otros puertos europeos.

Los medios dispuestos gracias a la iniciativa OBOR permitirán a las empresas locales y extranjeras mejorar sus tiempos de distribución, la logística y el time to market. Las oportunidades no quedan reducidas únicamente al desarrollo de infraestructura, sino que el turismo experimentará también un gran crecimiento, favorecido por disponer de unas mejores conexiones y por el incremento de la capacidad económica de la clase media china en crecimiento.

Entre los objetivos de OBOR figura también aportar valor a los países que participan de la iniciativa, mejorando la competitividad de sus productos, a la vez que diseña vías de comunicación hacia nuevos mercados para las exportaciones chinas. Se estima un comercio anual con los países de la iniciativa que sobrepasarán los 2,5 billones de dólares para 2025, creciendo más rápidamente la ruta comercial entre miembros de OBOR que con el resto del mundo.

Oportunidades y retos que afronta OBOR

En la transición de China hacia un modelo de economía avanzada, la era Xi Jinping representa una de las mejores oportunidades de entrar en el mercado chino, si todavía no se está presenta, aprovechando las medidas de financiación previstas por China.

Con la estrategia Go Global 2.0, promulgada por el presidente chino, se pretende que las empresas estatales chinas sean más competitivas internacionalmente, moviéndose hacia arriba en la cadena de valor en entornos de mayor calidad, innovación y modernización. En esta nueva etapa, las multinacionales españolas pueden cooperar con empresas chinas como partner de conocimiento y partner tecnológico en los proyectos OBOR, aportando su expertise ya que gestionan el 40% de las concesiones de infraestructuras de todo el mundo, y son referentes en proyectos como la ampliación del canal de Panamá y el tren de alta velocidad entre Medina y la Meca, entre otros.

En cuanto a los retos, teniendo en cuenta que se tardarán años en hacer efectivos los proyectos, destacan los posibles cambios de mandato en los gobiernos centrales y regionales de la iniciativa, y la falta de experiencia en grandes proyectos en zonas con poco desarrollo económico. Dado que no existe hoja de ruta ni calendario comprometido, la confianza de los socios está supeditada a que China sepa cumplir con sus expectativas. De ahí que el presidente chino contemple OBOR no solo como vehículo del desarrollo económico, sino también como la oportunidad de generar influencia positiva entre los países vecinos, preocupados por el equilibrio de poder en Asia, con el ascenso de China.

En el marco del proyecto OBOR, China lanza nuevas medidas como ampliar las zonas comerciales de libre comercio, alcanzar acuerdos que faciliten el comercio con los países de la nueva Ruta de la Seda, avanzar en implementar el Acuerdo de Facilitación del Comercio de la OMC, y crear nuevas zonas de cooperación.

Sin embargo, el mercado chino mantiene barreras que dificultan la consolidación de empresas extranjeras, entre ellas las españolas, que podrían ser potentes en su territorio. En cualquier caso, la relación comercial entre España y China es totalmente asimétrica, con los riesgos que comporta para la economía española. Hasta que el gobierno chino no cambie las condiciones que faciliten la inversión e importación extranjera, será difícil que las relaciones comerciales de China con cualquier otro país de la Unión Europea sean simétricas. Un requisito básico para que el gran proyecto de infraestructura planteado por China aporte crecimiento y desarrollo equitativo para todos los países implicados en el mismo.

Pero hay otros retos a superar. Las inyecciones de capital chino para la construcción de la iniciativa OBOR, son percibidas como un alivio para algunas economías europeas, sofocadas por la deuda y el estancamiento, pudiendo propiciar crecimiento económico y estabilidad en el continente. Sin embargo, las relaciones intraeuropeas a nivel político, comercial y estratégico, se pueden ver alteradas a largo plazo. Por un lado, porque las inversiones chinas impulsan a las economías de Europa del Este a salir de su papel periférico y elevan su relevancia política y comercial dentro de la Unión Europea. Por otro lado, porqué los puertos europeos más potentes: Rotterdam, Amberes y Hamburgo, entran en competencia con el puerto de Pireo y elevan el estatus estratégico de Grecia. Finalmente, porque la construcción de nuevas infraestructuras de transporte entre Asia y África, que permitirán a la primera abastecerse de materias primas, posiblemente circunvalarán Europa, que de esta forma perdería su papel central en el área.

Desde la perspectiva occidental, principalmente estadounidense, los ambiciosos planes chinos no son tomados muy en serio ni se augura un futuro prometedor por cuestiones fundamentalmente geopolíticas. De Eurasia destacan su estado permanente de crisis. Y Asia central es señalada como uno de los lugares políticamente más inestables del mundo y poco proclive para que surja un mercado donde predominen los productos chinos. La falta de unidad de Europa y de la aplicación de una política común, le llevan a autoaplicarse a sí misma la eficaz estrategia de “divide y vencerás”, descrita por el filósofo chino Sunzi.

Ante estos hechos, los estadounidenses hablan del siglo chino-europeo (“Chinese European Century“) y advierten de que a medida que las inversiones y el comercio con Europa crezcan, también lo hará la influencia de Beijing sobre las políticas europeas.

Conclusiones

Parece claro que la infraestructura es el motor de crecimiento de cualquier país, debido al efecto que tiene de atraer y retener inversiones, los empleos que genera y la mejor calidad de vida que brinda, entre otros aspectos. Si la infraestructura es insuficiente o de baja calidad, el crecimiento y el desarrollo se verán severamente afectados.

Las tendencias de los últimos años han hecho que hasta en los países con más polarización interna exista un consenso de que la infraestructura es un tema de alta prioridad. Según la evidencia empírica de varios estudios, las inversiones en infraestructura contribuyen al crecimiento de la productividad de los factores, el aumento de la producción, la reducción de costes y las mejoras en rentabilidad. Aunque debe advertirse que se requiere de un análisis de los costes y beneficios de cada proyecto para evitar la noción errónea de que toda inversión en infraestructura conduce a las mejoras expuestas.

En definitiva, las inversiones en infraestructura impactan sobre cuatro aspectos del desarrollo económico de las regiones en que se realizan: la estructura de costes de las empresas, la productividad de los factores, la conectividad y accesibilidad territorial y el bienestar general de la población. En particular, los costes de las empresas disminuirán en la medida que las inversiones mejoran la accesibilidad a los mercados de insumos y servicios, y hagan más eficientes las cadenas de provisión de insumos y de almacenamiento y comercialización de los bienes. Los insumos incluyen electricidad, agua, comunicaciones y otros servicios relacionados con la infraestructura.

Un 30% de la brecha de crecimiento entre América Latina y Asia Oriental se explica por diferencias en la provisión de infraestructura. Sin embargo, para el crecimiento importan no solo el valor de las inversiones y el volumen total de la infraestructura, sino también su eficiencia o calidad. De ahí la importancia de seleccionar adecuadamente los proyectos de infraestructura en los cuales se debe invertir.

Otro debate es si la inversión en infraestructura la debe realizar el sector público o privado. Puesto que son construcciones muy costosas, cada vez más se opta por proyectos de participación mixta. Sin embargo, el sector privado es poco proclive a invertir en obras de infraestructura en países poco desarrollados, por el elevado riesgo que comporta, especialmente si no hay un marco regulatorio que ampare el proyecto y ofrezca garantías de que se llevará a cabo si hay cambios políticos en el país. La disponibilidad de mercados de capitales domésticos y el desarrollo de mecanismos de crédito dentro de un marco regulatorio estable y predecible, constituyen condiciones ineludibles para que los sectores público y privados trabajen conjuntamente mediante asociaciones público-privadas destinadas a incrementar la calidad y cantidad de infraestructura.

Pero, más allá de los retos y oportunidades que supone llevar a cabo la construcción de infraestructura con visión logística y estratégica de futuro, también debe tenerse en cuenta los cambios geopolíticos que puedan producirse. E intentar garantizar que el desarrollo y crecimiento derivados de los proyectos de infraestructura en los que participan varios países, sea simétrico. Una estrategia en la que no existan vencedores y perdedores, sino que todos los agentes salgan beneficiados. Sólo así se conseguirá un desarrollo equitativo y realmente inclusivo.

Anna Xandri Molas
Alumna del Máster en Comercio y Finanzas Internacionales de la Universitat de Barcelona
Postgrado en Comercio Exterior y Economía Internacional

Bibliografía

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El sector cosmético en el mercado chino

Escrito por MCFI el 14 mayo 2019
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China, considerada la primera economía del mundo, con una tasa de crecimiento anual de su PIB cerca del 10% y una tasa de desempleo sobre la población activa del 4.04% (ICEX, 2018), ha demostrado que el esfuerzo de muchos años, acompañado de reformas institucionales, apertura y aplicación de estrategias de crecimiento, le ha permitido ser una de las economías más estables y prometedoras, ganando un peso importante en la actividad económica mundial.

Esta mejora en la economía se ha visto reflejada en el incremento de la clase media urbana con niveles de poder adquisitivo comparables a los europeos, con la creciente urbanización de la población (ICEX, 2018) y el nuevo modelo económico de consumo interno, lo que supone un polo de atracciones y oportunidades para las empresas extranjeras (Bain & Company, 2012).

Esto ha originado en los últimos años la presencia de marcas no locales en el país, como es el caso del sector de la cosmética, un mercado que está en constante crecimiento (Zipser et al, 2016) y donde las marcas no locales ofrecen productos de diseño y calidad superior.

 

El sector cosmético en China

 

El rápido desarrollo que ha tenido el sector de la belleza y el cuidado personal en China ha provocado que el mercado de cosmética sea el segundo mayor en Asia y el octavo mayor del mundo (Molinero, 2006). Asimismo, China es el principal destino de exportación de domésticas de Hong Kong, con más del 60% de compras en el 2013 (Arrinda, 2014). Además, la creciente popularidad de la plataforma online Tmall, de productos cosméticos no locales (Domínguez, 2017), ha demostrado que el sector tiene grandes oportunidades para las empresas. No obstante, entrar en este mercado es nada fácil. Para empezar, el comercio internacional de cosméticos en China requiere el cumplimiento de unas normas específicas de sanidad y, al mismo tiempo, se debe realizar un estudio de mercado para conocer lo que busca el consumidor y las estrategias de Marketing Mix que se implementarán.

Es importante resaltar que la principal causa de este crecimiento en el sector es el cambio de papel de las mujeres en China, donde en la actualidad están recibiendo una mejor educación y consiguiendo igualdad de oportunidades de empleo, lo que les permite generar altos ingresos. Esta igualdad de ingresos y poder social está generando que su culto a la belleza sea más intenso que nunca, ocasionando que las mujeres cada día gasten más en productos cosméticos costosos y de alta calidad, en lugar de los cosméticos tradicionales y simples (Ni, 2012).

Esta tendencia de consumir productos Premium lo reafirma la consultora McKinsey & Company. A través de una encuesta concluyó que el nuevo consumidor chino es bastante selectivo y exigente a la hora de comprar, dejando de consumir productos en masa y empezando a consumir productos Premium (Zipser et al, 2016) o de lujo, por algo es el segundo consumidor mundial de productos de alta gama, tras Japón (ICEX, 2018). Esto indica que no escatima en el momento de gastar. Por lo tanto, si es un cliente que consume productos Premium y no existen marcas locales de cosmética preferidos por el consumidor, se deduce que es un mercado con preferencias de marcas extranjeras que le brinda al cliente un cierto grado de prestigio.

Otra característica destacable sobre el estudio de la consultora McKinsey & Company es que la sociedad china suele ser colectivista, quiere decir que los hábitos de compra se ajustan a las normas y reglas del grupo al que pertenecen. Por lo tanto, las empresas de cosméticas deberían centrarse en crear o introducir productos orientados a un grupo. Sin embargo, cabe resaltar que también el actual consumidor aprecia que las marcas tengan un grado de originalidad y exclusividad.

Como se sabe, China es el país con mayor población a nivel mundial. Consecuentemente, centrarse solo en una o algunas regiones sería lo más recomendable. Según el informe de ICEX (2018) el 75% de consumo procede de las zonas urbanas y el 42% se concentra en siete regiones: Shanghái, Pekín, Zhejiang, Cantón, Tianjin y Jiangsu. Los salarios medios más altos se encuentran principalmente en Shanghái, Pekín y Tianjin con 9.995, 9.995 y 7.192 RMB/mes respectivamente, lo que muestra que serían las zonas de mayor poder adquisitivo y mayor consumo (ICEX, 2018).

Asimismo, se debe considerar que la legislación china obliga a algunos sectores establecerse mediante Joint-venture con empresas locales, como es el caso de los fabricantes de automóviles extranjeros. Sin embargo, en el caso de la cosmética existen otras formas de establecerse en el mercado, a través de una oficina de representación, WFOCE, AFICE, socio comercial o distribuidor (Gonzales & Ramos, 2017). Esto dependerá de cuales sean los objetivos de cada empresa.

Cabe resaltar que China es un país con importantes barreras de acceso al comercio en muchos sectores, como es el caso de los certificados de sanidad, lo que supone uno de los mayores problemas en la relación económica bilateral con España, y lo que indica que es un déficit crónico (ICEX, 2018). No obstante, es necesario destacar que China ha realizado un importante esfuerzo para conseguir una mayor transparencia y facilitar los trámites burocráticos en el ámbito empresarial y que estas dificultades han ido disminuyendo progresivamente durante las últimas décadas (Gonzales & Ramos, 2017).

Actualmente China es un mercado económico muy atractivo y estable, con un constante crecimiento en el sector de productos de belleza y salud y pocas son las marcas locales de cosmética que han logrado tener éxito en cuanto a la tracción de productos Premium, dejando un vacío para que las marcas extranjeras puedan cubrir la exigencia del nuevo consumidor (Zipser et al, 2016). Al mismo tiempo se encuentran frente a un mercado bastante exigente, modernizado, sofisticado, desafiante y diversificado, lo que hará que sea un gran reto. Aquellas empresas que lo logren tendrán grandes recompensas económicas en un futuro.

Milagros Galvez Adame
Alumna del Máster en Comercio y Finanzas Internacionales de la Universitat de Barcelona
Postgrado en Comercio Exterior y Economía Internacional

Bibliografía

  • Arrinda, R., (2014), El mercado de la cosmética en Hong Kong, España, ICEX, Disponible en este enlace
  • Bain & Company, (2012), What Chinese shoppers really do but will never tell you, Iberchina, China Shopper Report 2012, Disponible en: http://www.iberchina.org/frame.htm?http://www.iberglobal.com/Archivos/China_Shopper_Report.pdf
  • Domínguez, A., 2017, China será el principal mercado de cosmética en 2020, España, Modaes, Disponible en: https://www.modaes.es/cosmetica/china-sera-el-principal-mercado-de-la-cosmetica-en-2020.html
  • ICEX, (2018), Informe económico y comercial – China 2018, España, Oficina económica y Comercial de España en Pekín, Disponible en https://www.icex.es/icex/es/navegacion-principal/todos-nuestros-servicios/informacion-de-mercados/estudios-de-mercados-y-otros-documentos-de-comercio-exterior/DOC2018780958.html
  • Gonzales, D. & Ramos, S., (2017), 50 preguntas para entender el mercado chino, España, ICEX, Disponible en este enlace
  • Molinero, R, (2006), El mercado de la cosmética en China, España, ICEX, Disponible en http://www.exportapymes.com/documentos/productos/Ie2144_china_cosmetica.pdf
  • Ni, V., (2012). Tendencias de consumo en China y el enfoque en las mujeres consumidoras. China Brieging. Disponible en: http://www.china-briefing.com/news/2012/03/08/tendencias-de-consumo-en-china-y-el-enfoque-en-las-mujeres-consumidoras.html

  • Zipser D., Chen Y. & Gong F., (2016), Here comes the modern Chinese consumer, McKinsey 2016 China consumer report, Disponible en: https://www.mckinsey.com/industries/retail/our-insights/here-comes-the-modern-chinese-consumer

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La digitalización, el comercio digital y China

Escrito por MCFI el 12 marzo 2019
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Un informe publicado por el Fondo Monetario Internacional, llamado “Regional economic outlook: Asia-Pacific”, dice que las tres características más importantes de la economía asiática son:

  • el cambio demográfico (envejecimiento de la sociedad),
  • el lento incremento de la productividad, y
  • la economía digital.

En cuanto a la economía digital, China ocupa casi la mitad de ventas internacionales en comercio electrónico minorista, representando un 47% del total en 2016 y previendo más de 2.7 trillones de dólares norteamericanos de ventas en 2020.

 

E-Commerce

 

La digitalización, liderando la Cuarta Revolución de la Industria, está transformando los modelos comerciales, estimulando el comercio, el espíritu empresarial y la competitividad. Está abriendo nuevos sectores especializados y nuevos mercados, como las aplicaciones digitales adaptadas a las condiciones locales específicas, y expandiéndose por los mercados exteriores.

A este respecto, la presente economía china tiene varias ventajas:

  • avances tecnológicos rápidos,
  • mejor logística e infraestructura,
  • gran expansión de Internet, y
  • un mercado doméstico amplio.

Otro fenómeno importante es la presencia de varias plataformas como Alibaba, que tiene negocios por más de 200 países y cuyos valores de mercado han superado los de Walmart, Amazon e eBay.

La implementación de infraestructura de pagos digitales también ha sido un gran éxito en China durante los últimos años. El efectivo está perdiendo su importancia en la vida diaria de los chinos desde hace años. Con Alipay y WeChat no se necesita cambiar o sacar dinero. Las cuentas de los usuarios se conectan directamente con sus tarjetas bancarias de forma fácil e instantánea. Hasta ahora, la seguridad es otra ventaja importante que asegura la fidelidad y continuidad de los usuarios.

La tendencia a la desaparición del efectivo es un carácter casi único en la sociedad china, ya que muchos países no aceptan esta forma de pago por miedo a que haya fugas de información personal sensible. Sin embargo, este método está muy integrado en China por su sencillez y el bajo coste de transacción (hasta cero yuan). Se pueden efectuar pagos con Alipay o WeChat a otra persona (mayorista o minorista) simplemente escaneando un código QR. En este proceso, el avance y la expansión del teléfono móvil son esenciales, lo cual constituye una deficiencia en otros mercados en el sureste de Asia.

En la era digital, el desarrollo de los medios sociales juegan un papel muy importante porque son plataformas muy accesibles al público y promueven todo tipo de información. Hay que destacar que tanto las PYMES como los consumidores son fuentes emergentes en el comercio electrónico, y los medios sociales facilitan las transacciones entre empresas y consumidores.

Aunque el comercio electrónico en Asia está etiquetado como “doméstico”, su futuro es más amplio: Alibaba se está expandiendo por mercados en otras regiones como Indonesia, Malasia, Filipinas y Singapur. El mercado asiático por Internet está cobrando fuerza. Se estima que, en 2020, el comercio Asia-Pacífico superará el que hay entre Europa Occidental y Norte América.

Una ventaja visible del comercio digital es el incremento de empleo de mujeres en la región Asia-Pacífico. Tradicionalmente esta región presenta una gran divergencia entre tasas de participación laboral entre diferentes sexos, donde las mujeres tienen de promedio un 70% menos de probabilidades de trabajar que los hombres. El comercio digital proporciona mucha flexibilidad en cuanto a tipos y tiempo de empleo, así que aumenta las posibilidades de que las mujeres entren en el mercado laboral, quienes son mayoritariamente amas de casa.

Otra ventaja del comercio digital es que puede optimizar el panorama de las políticas para fomentar la transparencia del gasto de dinero, ayudando a controlar la responsabilidad del gobierno. Los agentes pueden interactuar mejor con los ciudadanos, responder a las tendencias sociales y prestar servicios más eficientes y adecuados.

La digitalización es una forma de mejorar la igualdad de recursos, especialmente en el campo de la educación. Con el avance de plataformas de formación digital (e-learning), la educación ya no se limita al espacio ni al tiempo. Cuando las clases se transmiten en vídeo, no hay límite en el número de alumnos ni de repeticiones. Estas nuevas formas de educación, por ejemplo, a través de clases en vivo, están siendo cada vez más populares. Cada persona puede ser profesor/a y enseñar algo de su especialización y profesión. No obstante, una clase en vivo puede transmitirse a miles de personas al mismo tiempo, y también puede grabarse. La información y los recursos formativos son más accesibles ahora que nunca en la historia.

Objetivos de Desarrollo Sostenible (SDGs, por su siglas en inglés), iniciado en 2015, ha establecido una agenda de desarrollo hasta 2030. En este documento China ha destacado la importancia del desarrollo informático y tecnológico de la comunicación, que promoverá la digitalización. Y viceversa, las nuevas demandas y necesidades del comercio y la educación digital también impactarán en el desarrollo tecnológico, favoreciendo la transformación de la economía china en el futuro.

Zan Zhang
Alumna del Máster en Comercio y Finanzas Internacionales de la Universitat de Barcelona
Postgrado en Comercio Exterior y Economía Internacional

Bibliografía

  • http://www.atimes.com/digitalization-change-asia/
  • http://www.imf.org/en/Publications/REO/APAC/Issues/2018/04/16/areo0509
  • http://www.atimes.com/inclusive-growth-digitalized-world-achievable/

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El impacto del proteccionismo en China

Escrito por MCFI el 11 diciembre 2018
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En 2010, China se convirtió en la segunda economía más grande del mundo denominada en dólares estadounidenses, y ha entrado en las filas de los principales países productores del mundo, ocupando una cuota de mercado relativamente grande en la economía mundial.

Al mismo tiempo, junto con el crecimiento del comercio exterior de China y el aumento del proteccionismo en el comercio exterior, las disputas comerciales internacionales de China se han vuelto cada vez más severas.

 

Las barreras comerciales de China

 

1. El proteccionismo comercial no es propicio para la expansión de las mercancías de China en el mercado internacional y debilita la ventaja competitiva de los productos tradicionales.

Las exportaciones de mercancías tradicionales chinas están dominadas por productos intensivos en mano de obra, que están limitados por factores tales como el nivel de tecnología y la calidad del personal. El contenido científico y tecnológico, y la calidad de la mercancía, son relativamente bajos y son difíciles de mejorar rápidamente.

Los Estados Unidos, Japón, Reino Unido y otros países desarrollados, con el fin de proteger sus propias economías y los intereses de los productores, a menudo han formulado estándares de calidad más altos para limitar la entrada de los productos “baratos” de China a través de estándares técnicos, lo que ha creado la exportación de productos a China. Grandes obstáculos.

2. El proteccionismo comercial no es propicio para la expansión de los negocios de comercio de servicios y la inversión de China en el mundo, y se ha obstaculizado el entusiasmo de las empresas chinas en participar en las actividades del comercio mundial.

En los últimos años, las disputas de comercio exterior de China se han producido no solo en el comercio tradicional de los productos básicos, sino también en la difusión del comercio de servicios y la inversión empresarial.

Tomemos el caso de la oferta de subasta del Grupo CNOOC para la adquisición de Unocal en los Estados Unidos en 2005 como ejemplo. Los Estados Unidos interpretan erróneamente el mal uso de las provisiones de seguridad nacional de la OMC, y bloquea el Grupo CNOOC con el argumento de que no es propicio para la seguridad nacional.

China ha encontrado gran resistencia a la inversión en el exterior en forma de fusiones y adquisiciones. Al mismo tiempo, la Unión Europea y los Estados Unidos también han criticado a China por su apertura en la industria de servicios, especialmente en las industrias financiera y minorista, y ponen mucha presión sobre la protección de la propiedad intelectual de China, las normas laborales, el entorno de salud y los derechos humanos.

Además, recientemente, la política proteccionista de Donald Trump ha afectado mucho al comercio entre EEUU y China. La política de proteccionismo comercial de Trump tendrá un impacto negativo en el comercio exterior de China. Trump había amenazado con imponer aranceles altos a China durante el período de la campaña. De hecho, los bajos precios de exportación de China han aliviado en gran medida la presión inflacionaria, inflada por los costes en los Estados Unidos.

Por lo tanto, Trump no debería implementar una protección comercial integral por razones prácticas. Sin embargo, bajo la presión de cumplir las promesas de campaña, Trump debería realizar investigaciones antidumping y elevar los aranceles para las industrias individuales que tienen conflictos de intereses prominentes. Estados Unidos es el mayor socio comercial de China y su importancia para China es evidente. Por lo tanto, las negociaciones comerciales de China con los Estados Unidos enfrentarán desafíos en el futuro, y el superávit comercial también enfrentará desafíos.

Dong Li
Alumno del Máster en Comercio y Finanzas Internacionales de la Universitat de Barcelona
Postgrado en Comercio Exterior y Economía Internacional

Bibliografía

  • The CNOOC Bid for Unocal and US National Security: Was the Political Outcry in Congress Justified? Genevieve Ding
    https://sites.duke.edu/djepapers/files/2016/10/Ding.pdf
  • La política comercial de Trump y su impacto en China. Zhang yingying,2017. Zhejiang Ocean University School of Economics and Management. China academic journal.
  • China warns of effect of Trump’s protectionism. The Brics post
    http://thebricspost.com/china-warns-of-effect-of-trumps-protectionism/#.WxxBSMiFPIU
  • China, EU embrace open economies to fight against impact of protectionism, Hu Weijia, 2018
    http://www.globaltimes.cn/content/1099510.shtml
  • Comentario: The negative impact of Trump politic to international trade of China, Zhu kewei. Daily Fanancial of China.
    http://finance.sina.com.cn/roll/2017-01-23/doc-ifxzusws0065866.shtml
  • China’s protectionism comes home to roost. The Financial Times Limited 2018.
    https://www.ft.com/content/14196546-f098-11e7-ac08-07c3086a2625

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Trump y Xi Jinping: una lucha entre dos gigantes

Escrito por MCFI el 27 noviembre 2018
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El presidente de Estados Unidos (EEUU), Donald Trump, parece haber cumplido una de sus promesas de la campaña electoral de 2016: subir los aranceles a un abanico de productos extranjeros. En una dura carga contra los países que devalúan sus monedas nacionales, el líder estadounidense citó de forma inconcreta un plan para castigar las importaciones al país desde distintas naciones que son socios comerciales.

Mencionó explícitamente a China en enero de 2016, anunciando que era partidario de imponer cargas del 45% a los productos que se importan del gigante asiático (NYTimes, 2016).

 

China y USA: guerra comercial

 

En el mismo sentido, reveló que buscaba imponer gravámenes en frontera del 25% sobre el acero y del 10% sobre el aluminio que entran en el país. Lo verbalizó en la ciudad de Pittsburgh con una lacónica frase: “Adivinad qué ocurrirá si soy presidente: el acero volverá a Pittsburgh” (Político, 2016). Cabe recordar que esta pequeña ciudad del estado de California (su población se sitúa en unos 70.000 habitantes) sufrió un tremendo golpe en su operativa de fabricación de acero en los años 70 y 80 que espoleó, incluso, publicaciones sobre la mejor manera de despedir de forma masiva a su fuerza laboral (Feldman and Leanna, 1989).

Tres décadas después, el nuevo residente de la Casa Blanca parece querer retomar la senda de reconstruir la industria interna, algo que prometió durante la campaña electoral en diversas ocasiones (ibid.). Por el momento, Trump ha anunciado una subida de aranceles sobre 1.300 productos chinos (El País, 2018), una iniciativa que totaliza una cifra que ronda los 50.000 millones de dólares.

El Ejecutivo de Xi Jinping ha contraatacado anunciando cargas en frontera sobre otros 1.300 productos importados desde Estados Unidos: desde automóviles a aviones, pasando por las habas de soja. El movimiento de Pekín se ha leído mediáticamente como una respuesta acompasada a la de la administración Trump. No en vano, Xinping y su equipo han indicado que la medida se acompasará a la velocidad a la que su socio comercial, el otro gigante del otro lado del Atlántico, implemente sus barreras (Al-Jazeera, 2018).

¿Qué lectura deberíamos extraer de todo ello? Desde el punto de vista del Comercio y las Finanzas Internacionales, economistas como Krugman (2016) ya alertaron tras la victoria electoral del republicano que medidas como la imposición masiva de aranceles “dañarían a las clases trabajadoras” en lugar de premiarlas. Ello sería así, argumentó el Premio Nobel de Economía, porque los gravámenes supondrían una “disrupción” de las cadenas de valor globales.

Otros investigadores como Noland y otros (2016) fueron un paso más allá y advirtieron del declive en la “eficiencia” de la economía de EEUU si el país se embarcaba en una guerra comercial. Plasmaron dicho escenario catastrófico en caídas del Producto Interior Bruto (PIB) de un 1,4 puntos hasta 2026, y un repunte del desempleo de otro 1% durante, también, la próxima década.

Los guarismos contrastan con los modelos que predijeron los mismos expertos en un escenario de elusión de la guerra comercial. En este caso, la riqueza nacional de Estados Unidos se moderaría pero se mantendría estable en torno al 2% en diez años. La tasa de desempleo apenas se incrementaría tres décimas hasta un 5,1%.

Esas predicciones lo dicen todo. El pulso entre Trump y Xi Jinping es una lucha entre dos gigantes de incierto final. No parece, en cualquier caso, que esa guerra vaya a ser en beneficio de nadie.

Cihan Gui
Alumno del Máster en Comercio y Finanzas Internacionales de la Universitat de Barcelona
Postgrado en Comercio Exterior y Economía Internacional

Bibliografía

  • Haberman, Maggie, Donald Trump Says He Favors Big Tariffs on Chinese Imports, NY Times, 2016, Nueva York (EEUU)
  • Schreckinger, Ben, Steel Certain: Trump vows to make Pittsburgh great again, Politico, 2016, Pittsburgh (Estados Unidos)
  • Feldman C. Daniel and Leana R., Carrie, Managing layoffs: Experiences at the challenger disaster site and the Pittsburgh steel mills, Elsevier, Organizational Dynamics, Vol. 18, número 1, 52-64 pp
  • Fontdeglòria, Xavier y Mars, Amanda, EEUU y China se adentran en una guerra comercial a gran escala, El País, 2018, Washington (EEUU) y Beijing (China)
  • Al-Jazeera y agencias de información, China imposes 25% tariffs on key US exports, 2018, Al-Jazeera
  • Krugman, Paul, And the Trade War Came, New York Times, 2016, Nueva York (Estados Unidos)
  • Noland, Marcus, Hufbauer, Gary Clyde, Moran, Tyler y Robinson, Sherman, Assessing Trade Agendas in the US Presidential Campaign, PIEE Briefing, Vol.16, número 6, Peterson Institute for International Economics, 2016, Washington (Estados Unidos)

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China, ¿el nuevo líder mundial?

Escrito por MCFI el 02 octubre 2018
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La mayoría de analistas que hacen predicciones sobre el cambio de riqueza, poder y liderazgo global de los Estados Unidos a China, nunca anticipó la velocidad con la que Donald Trump aparecería en París. El Sr. Trump anunció que retiraba Estados Unidos del acuerdo de París sobre el cambio climático, que ya había hecho mucho ruido y creado opiniones contradictorias por todo el mundo.

En una cumbre anual China-UE, el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, declaró que China y Europa juntos demostrarían “solidaridad con las generaciones futuras y la responsabilidad de todo el planeta”. Otros han ido más allá y creen que China se convertirá en el líder mundial para los asuntos que importan. No olvidemos la forma en que la India tomó la iniciativa para unirse también.

 

China, liderazgo mundial

 

China parece haber avanzado en otros frentes. El Shangri-La Dialogue en Singapur, una conferencia anual sobre seguridad, existe en parte para mostrar el compromiso de Estados Unidos de mantener la paz en Asia. USA hizo lo mejor que pudo en el evento de este año para tranquilizar a los amigos asiáticos. Su principal preocupación fue sobre el Mar de China Meridional, que China parece querer convertir en su propio territorio.

Sin embargo, aunque las promesas de EEUU de expandir el compromiso estadounidense en Asia fueron bienvenidas, no disiparon la percepción de que Estados Unidos se enfrentó a la amenaza nuclear de Corea del Norte(1), incluso si tiene que ser a expensas del resto de la región. Y ahora Estados Unidos está dirigido por un hombre errático para quien “América Primero” puede implicar destruir el orden mundial que la propia América construyó de las ruinas de la segunda guerra mundial.

En medio de las dudas sobre el compromiso de Estados Unidos con la región, funcionarios de Asia Sudoriental propusieron que las marinas de sus países se unieran a China para patrullar el Mar de China Meridional, en el que China ha ampliado su presencia a través de la construcción y refuerzo militar de islas artificiales(2).

En otras partes el liderazgo chino parece moverse de fuerza en fuerza. La organización de cooperación de Shanghai (SCO), que incluye a Rusia y a cuatro estados de Asia Central, se preparaba para recibir a India y Pakistán como nuevos miembros. Pakistán, un antiguo aliado de China, es una inclusión natural. Pero la India es un rival, por lo que su reconocimiento por parte del poder chino es muy notable.

La expansión de la SCO refuerza las ambiciones de China para su iniciativa “cinturón y carretera”, gasto de infraestructura destinado a vincular Asia con Europa, Oriente Medio e incluso África (como demuestra un ejemplo de ferrocarril China-UE(3)). Los que se preocupan por el poder chino ven la iniciativa como un nuevo instrumento para un nuevo orden chino.

Esta aparente inclinación internacional hacia China no se debe a su atractivo. Se debe más a una respuesta a los acontecimientos sucedidos Washington: si eso es lo que usted hace, señor Trump, dicen los que han prosperado bajo un orden liderado por Estados Unidos, no nos deja otra opción que irnos a otra parte. Pero es de admirar el sentido del tiempo de China. En enero, incluso antes de la toma de posesión de Trump, el presidente de China, Xi Jinping, habló ante las élites del mundo en Davos y presentó a su país como un campeón de la globalización y de los mercados abiertos(4).

Y, no obstante, donde China parece estar llenando un vacío de liderazgo, a menudo es menos de lo que parece. El cambio climático es un ejemplo. El emisor más grande del mundo ha hecho mucho para reducir su descarga de gases de efecto invernadero, instalando más capacidad renovable que cualquier otro país. Sin embargo, su propia transparencia y responsabilidad sobre la contaminación y las emisiones aún está muy por debajo del compromiso que un líder mundial en el cambio climático debería adoptar. Mientras tanto, la causa común entre Europa y China tiene límites severos. Como dice el Financial Times, el impulso de China para reducir las emisiones está motivado por una crisis ambiental en el país, combinada con las esperanzas de conquistar los mercados mundiales de energía renovable. Mientras Europa quiere salvar el planeta.

En cuanto al liderazgo económico, la relación UE-China vuelve a revelar sus límites. El Sr. Xi abre mercados, pero muchos de los propios de China permanecen cerrados -y donde los extranjeros pueden operar, hay miedo a que la tecnología sea robada-. Eso ha llevado a las frustraciones europeas. La rabia está creciendo a causa de las tácticas chinas de división para atraer por separado a los 16 países más pobres de Europa central y oriental, usando el cinturón y tentaciones por el camino(5).

Con la adición de India y Pakistán, la proporción de la población mundial que son ciudadanos de los miembros de la OCS crecerá a casi la mitad: los funcionarios chinos señalan con orgullo que el grupo abarcará las tres quintas partes de Eurasia(6). Pero manejar las disputas de los recién llegados podría desperdiciar los esfuerzos de China, reduciendo el foro a poco más que hablar sobre terrorismo y comercio. En cuanto al Mar de China Meridional, China ha estado extrañamente inactiva desde que un tribunal internacional hace un año criticó sus reivindicaciones territoriales en el mar. Se ha esforzado por seguir adelante con los vecinos con los que tiene disputas, especialmente Filipinas y Vietnam(7).

Todo importa en las estrategias internacionales chinas.

Desde los días de Napoleón, el mundo se ha estado preguntando la escala del potencial chino. China ciertamente sabe cómo jugar a ese juego, especialmente en las últimas décadas. La propaganda dirigida a su propio pueblo hace hincapié en un retorno a la importancia histórica del país cada segundo del día. Es muy impresionante, en realidad, cuánto tiempo dedican desde la primaria hasta el postgrado para hacer hincapié en las victorias históricas chinas y su superioridad cultural en todos los aspectos relevantes.

Sin embargo, lo que China está evitando es salir en serio de sus límites externos. De la misma forma que no advierte a los vecinos sobre el Mar de China meridional como se preveía, China no está dispuesta a asumir las responsabilidades de un líder en lo que se refiere al cambio climático. Y, en Shangri-La, China ni siquiera envió a altos líderes para presentar sus puntos de vista: sólo envió a los funcionarios de nivel inferior cuya función es meramente reproducir la línea de su gobierno.

Ser un líder mundial implica ser capaz de manejar las críticas en una escena internacional. Según muchos analistas, China está muy poco dispuesta a arriesgarse a ser criticada. Creo que la razón tiene raíces en la cultura tradicional china, donde el valor más importante después de los hijos es la reputación o autoridad de uno. Esto puede reflejarse en miedo a que cualquier crítica argumentada afecte a la reputación y la autoridad del partido en el país. Los medios de comunicación locales de China están completamente regulados de acuerdo con el contenido de propaganda del Partido(8). Es interesante ver al poderoso dragón evitando maximizar su influencia internacional debido a sus propios prejuicios nacionales.

外事无小事 (waishi wu xiaoshi): no hay trivialidades en asuntos externos, como dice el proverbio chino.

Alena Yurlova
Alumna del Máster en Comercio y Finanzas Internacionales UB
Postgrado en Comercio Exterior y Economía Internacional

Bibliografía

  • 1. http://time.com/4760958/donald-trump-north-korea-thailand-singapore/
  • 2. http://www.reuters.com/article/us-southchinasea-china-usa-idUSKBN1600V0
  • 3. https://www.forbes.com/Sites/jwebb/2017/01/03/la-nueva-seda-carretera-china-lanza-beijing-london-freight-train-route/#6cbebfed1f13
  • 4. http://www.telegraph.co.uk/business/2017/01/17/davos-2017-breaking-news-updates-world-economic-forum-begins/
  • 5. http://www.industryweek.com/intellectual-property/what-could-be-done-about-chinas-theft-intellectual-property
  • 6. https://thewire.in/133138/china-pakistan-india-obor
  • 7. http://www.reuters.com/article/us-southchinasea-china-philippines-vietn-idUSKBN13F04P
  • 8. https://freedomhouse.org/blog/media-control-china-model-complexity-and-thoroughness

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Nuevas tendencias del mercado de consumo en China

Escrito por MCFI el 25 septiembre 2018
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Los consumidores chinos se están convirtiendo en un grupo de impacto en las potencias económicas mundiales. Su desaceleración económica, la devaluación del yuan o renminbi (RMB) y su volatilidad en el mercado de la bolsa de valores son temas preocupantes para políticos y empresarios líderes mundiales.

China es uno de los mercados de consumo más prometedores de Asia, seguido por Japón e India. Ante un mercado tan inmenso como China, un mercado tanto para comerciar como para invertir, es importante saber que el país experimenta una revolución en el consumo y un cambio de tendencias de consumo constante. Cabe remarcar dos perfiles del consumidor potencial chino.

 

Negocios en China

 

Por un lado, hay un aumento de la clase media, que representa alrededor de 240 millones de personas. Es decir, el 19% de la población, según la Academia de las Ciencias Sociales de China. Según una estimación más realista de la empresa consultora internacional estadounidense McKinsey, la clase media baja podría integrar a 290 millones de personas en 2011 y alcanzar los 520 millones de personas en 2025.

Y por otro lado, tenemos la generación del hijo único que quiere vivir bien y, en consecuencia, gasta más en educación, productos de lujo y bienes de consumo, sobre todo en las grandes ciudades.

Las nuevas tendencias del mercado de consumo en China nos ayudarán a la hora de plantearnos la expansión hacia este mercado.

En los últimos años, las tendencias de consumo chinas están marcadas por una transición de productos de consumo a servicios, y por una transición de productos de consumo masivo a productos de gama alta.

Los consumidores comenzaron a aumentar y mejorar la calidad de la experiencia de vida de los gastos, tales como spa, turismo y ocio de entretenimiento.

La mejora en el consumo está mostrando un fuerte impulso. La tasa de crecimiento de los productos de gama alta son más fuertes que los productos de masas y productos baratos. Ahora China es el mayor mercado para las marcas de lujo mundiales, representando un 47% de las ventas mundiales de productos de consumo de lujo.

Además, durante los últimos años los patrones de consumo en China han cambiado, destacando las siguientes características:

Aumento de lealtad de marca
Hasta ahora los consumidores chinos siempre han tenido una imagen de infidelidad a las marcas, pero cada vez más consumidores chinos prefieren solo unas pocas marcas e incluso una sola.

Prestan más atención a la salud
En los últimos 5 a 10 años, varios escándalos sobre la seguridad alimentaria han aumentado la importancia de la seguridad alimentaria para los consumidores chinos. Un nuevo fenómeno es que más del 50% de los consumidores prefieren alimentos sanos y nutritivos. Entre ellos, ha aumentado la tasa de penetración de zumos de fruta el 2% y, por el contrario, la comida insalubre ha disminuido, entre ellos, una disminución de 21% en las bebidas carbonatadas, el chicle se redujo en un 15%, y el estilo de comida rápida occidental disminuyó en un 16%.

Más importancia a la familia
Esta tendencia ha tenido un profundo impacto en la industria de bienes de consumo. Dos tercios de los consumidores dijeron ir de “shopping” y comer es la mejor manera de pasar tiempo con su familia y, comparando con los tres años anteriores, va a haber un aumento del 21%. El centro comercial y el turismo será el mayor beneficiario de esta tendencia.

Tendencias de la experiencia / turismo exterior
En el año 2015 se registraron más de 70 millones de viajeros al exterior de China, un promedio de 1,5 veces por persona. Para estos viajeros, ir de compras es una actividad casi imprescindible. Un 80% de estos viajeros hacen compras en el extranjero, y casi el 30% de las personas incluso deciden destino turístico basado en las oportunidades de compra.

Y, por último, hablamos de los patrones de consumo respecto al aumento de pagos online. China, como el mayor mercado online del mundo, cerró las ventas de casi 4 billones de yuanes el año 2016, y esta cifra seguirá aumentando en el futuro. Con la creciente popularidad de las compras en línea, a pesar de la satisfacción del consumidor con la tienda física, que sigue siendo mayor que el canal en línea, la brecha entre las dos se está estrechando.

Yunyun Xu
Alumna del Máster en Comercio y Finanzas Internacionales UB
Postgrado en Comercio Exterior y Economía Internacional

Bibliografía

  • Bloomberg: China es el mercado de consumo más atractivo de Asia: http://spanish.xinhuanet.com/2016-05/12/c_135355022.htm
  • China, llegar al consumidor: https://es.portal.santandertrade.com/analizar-mercados/china/llegar-al-consumidor?&actualiser_id_banque=oui&id_banque=17&memoriser_choix=memoriser
  • Diez mayores tendencias del mercado de consumo en China: http://www.gkstk.com/article/1429272723765.html#touch
  • Mercado de Consumo de China, McKinsey: http://www.sohu.com/a/120120769_508269
  • China; mercados de consumo y de negocios: https://prezi.com/p3-4t5ejsdww/china-mercados-de-consumo-y-de-negocios-comportamiento-de-c/

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La cooperación chino-africana: paradigma de la cooperación Sur-Sur

Escrito por MCFI el 18 septiembre 2018
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La presencia comercial china en el África negra se inicia con el reconocimiento diplomático, el 20 de abril de 1974, es decir, en pleno auge de la Guerra Fría de la República Popular China por parte del gobierno de Gabón, encabezado por el entonces presidente Bernat Bongo.

La condición de país comunista de la República Popular de China, junto a que no era miembro del club de los países ricos ni de los que habían colonizado el continente africano, permitía interpretar y enfocar las relaciones internacionales entre China y África desde una perspectiva totalmente diferente a la de los países occidentales.

Actualmente China se ha convertido en una de las grandes potencias con mayor presencia en el África negra.

 

Alianza China - África

 

Esta relación se ha visto formalizada mediante la creación del FOCAC (Forum on China-Africa Cooperation) en el año 2000, fórum que tiene lugar cada tres años. La última conferencia ministerial tuvo lugar en 2015 en Johannesburgo, en la cual se afianzaron los lazos económicos entre ambos países.

Las conclusiones y compromisos no han variado desde el primer fórum: aumento del apoyo financiero de China, incrementar la inversión en infraestructura, condonación de la deuda africana, estrechamiento de los entre países africanos y compañías chinas y aumento en salud pública y educación.

A pesar de que las dos regiones lo ven como algo positivo, existen críticas hacia China. Se la acusa de neocolonialismo por implantar nuevos modelos socio-económicos en países empobrecidos con poca experiencia política mediante inversiones, a priori, desinteresadas y altruistas. China se defiende de estas acusaciones argumentando que sus créditos son blandos y sin las duras condiciones del Banco Mundial o el FMI y, al mismo tiempo, argumenta que la balanza comercial con África es equilibrada.

El gobierno chino ha basado su cooperación (cooperación sur-sur) con África en el intercambio de conocimientos y de materias primas. China posee carencias en materias primas y, en cambio, África las posee en mano de obra y conocimiento. China necesita energía, recursos y acceso a los mercados africanos; no sólo importa petróleo (un 70% del total de las exportaciones), África ofrece a China gas, madera, mineral de hierro, algodón, diamantes, tabaco, entre otros.

Por otra parte, según afirma Steven Kuo en su publicación en forbes.com, África presenta un déficit de 900 billones de $ en infraestructura que los gobiernos africanos son incapaces de asumir. A consecuencia de ello se ha generado un clima de confianza mutua con los países africanos, que se ha mantenido prácticamente intacto desde los años setenta y en constante crecimiento. Un crecimiento que se ve representado con el aumento de inversiones chinas en África, principalmente en infraestructuras, tan bien recibidas por los dirigentes africanos.

La inversiones chinas y el flujo comercial con en el continente africano están permitiendo su desarrollo, y por lo tanto, aumentar su competitividad. Actualmente, China se ha convertido en el mayor inversor en África, desplazando a EEUU y Europa. Esta inversión se concentra mayoritariamente en el este y en el sur debido a su proximidad geográfica, como es el caso de Etiopía que ha visto aumentar la inversión de China.

El modelo de inversión chino se caracteriza por la concesión de créditos para proyectos de infraestructura, cuya cuantía se incrementó sustancialmente. En 2013 la cuarta parte de los contratos de proyectos de ingeniería de China se realizaron con África. Estos créditos se caracterizan por tener intereses bajos.

Según el African Economic Outlook 2016, el mayor flujo de exportación del continente africano se produce con China, superando el 70%. La preocupación se concentra en el cambio de política económica llevada a cabo por el gobierno chino. El modelo económico chino actual está en un proceso de transición en el cual hay un aumento de la dependencia del consumo privado en detrimento de la inversión centrada en las exportaciones que ha originado una drástica reducción de los precios de las materias primas.

La alianza China-África ayudó a ésta última a amortiguar el impacto de la crisis económica mundial en 2008 y 2009, gracias al aumento de las importaciones chinas desde África. Actualmente, este escenario ha cambiado de manera considerable debido al cambio del modelo económico de China. Las importaciones de China se han visto reducidas, provocando un descenso del número y precios de las exportaciones, y, a consecuencia de ello, el crecimiento económico de África se ha visto debilitado.

La limitación del comercio internacional podría afectar considerablemente al continente africano, viendo reducidos sus ingresos y aumentados los intereses generados por los créditos adquiridos con China por una disminución de liquidez.

Teniendo en cuenta estos aspectos de la cooperación entre China y África, llegamos a varias reflexiones:

  • Podríamos definir el inicio de esta cooperación como una cooperación win-win; en la que las dos regiones, a priori, obtienen beneficios.
  • Ante el descenso de las exportaciones, África se verá obligada a diversificar su actividad económica y buscar nuevas regiones donde exportar.
  • A pesar de que China se defiende de la acusación de neocolonialismo, podríamos estar delante de un nuevo modelo de colonización extractiva camuflada con créditos blandos.
  • Las dos regiones se plantean el daño medioambiental que ocasiona la extracción desmedida de las materias primas.

Como ya he afirmado anteriormente, el cambio de modelo económico chino puede afectar, en gran medida, al desarrollo y competitividad de los países africanos. Para ello, los países africanos se van a ver obligados a crear nuevas estrategias de desarrollo y competitividad para poder mantener el mismo ritmo de crecimiento.

Lepalele Sepa Mochomuemue
Alumna del Máster en Comercio y Finanzas Internacionales UB
Postgrado en Comercio Exterior y Economía Internacional

Bibliografía

  • http://elordenmundial.com/2012/10/29/china-y-africa/
  • http://www.businessinsider.com/statistics-on-chinas-investment-abroad-2015-2
  • https://www.weforum.org/es/agenda/2016/01/china-y-africa-continuara-la-luna-de-miel/
  • http://es.blastingnews.com/internacionales/2017/05/china-a-la-conquista-deafrica-001718397.html
  • http://elordenmundial.com/2012/10/29/china-y-africa/

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